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Opinión

Medellín, ciudad-rehén

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Nelson Hurtado Obando

Si algo queda claro desde ahora, es que las elecciones de alcaldes y gobernadores, en el mes de octubre, no serán más que un evento largo y tedioso, de un pugilato librado, no precisamente en el ring del bien común, el interés general y ni siquiera bajo las divisas de: “paz, prosperidad, felicidad” de la economía.

Nelson Hurtado Obando

La politiquería se ha refinado. Desde el cambio del foro y la plaza pública, por un semáforo y un liviano papel multicolor, que carga a un pesado candidato, con sonrisa de oreja a oreja, se pasó a usar jeans, prelavados y decolorados y evolucionó al “patoneo”, que es como el doctorado en “aeróbicos electoreros”, para agregarle un plus, a variopintos candidatos, saltimbanquis y titiriteros.

Si el barcelónes M. Delgado, frente a su natal Barcelona, la refiere como: “ciudad-fashion, ciudad-top model, ciudad-marca…” y muy a pesar de los períodos bajo el mando de Joan Closs y de Jordi, perfectamente puedo decir de Medellín, la “ciudad hermana de Barcelona”, que es la ciudad-aprehendida, la ciudad-rehén, de las flores del balso negro.

Gran equivocación y gran desacierto de los candidatos a la alcaldía de la ciudad-rehén, la confusión (que no licencia semántica) que padecen, con su peculiar sinonimia entre suelo urbano y territorio, perdido el primero en los altares de los incisos y las formulaciones matemático-financieras y el segundo en los siempre nuevos mapas de la ilegalidad.

Quienes sitúan y defienden que en el año 2004, se plantó el mojón que marca el supuesto “entierro” de la “vieja clase política corrupta” y el nacimiento de la “nueva política impoluta”, (conforme a sus propias arengas), no se han dado cuenta que la política y la democracia han sido devaluadas, en un proceso de deconstrucción-construcción, que ha terminado propiciando la formación de una seudodirigencia política, que de manera contradictoria, impone, bajo el ropaje de lo plausible, un auténtico solipsismo, como que solo existe el “propio yo”, el del agente electoral, como algo no común a la especie humana, impostura que se funda no sobre las contradicciones y las ambigüedades de la “vieja clase política corrupta”, sino sobre sus errores y sus vicios, a los que la “nueva política impoluta”, lava, magnifica y refina, desde y en los sectores populares y con la aquiescencia de “las noches y los silencios”, de las élites económicas locales, pues es claro que: “El vicio es más rentable que la virtud”.

Lugar común se ha vuelto en Medellín y entre los candidatos, el tema de la “educación para seguir avanzando…”, pero no sabe uno, si las propuestas educativas se hacen desde el ocultamiento de la verdadera realidad que a ellas subyacen, o es cuestión de ignorancia supina de los distintos candidatos.

Hablar de la “educación para seguir avanzando…”, es referirse puntualmente a la sociedad de la ignorancia, sociedad del espectáculo, eufemísticamente llamada “sociedad de la información, sociedad del conocimiento”, a lo cual son enormes los referentes bibliográficos, a los que bastaría señalar las obras de Goncal Mayos y otros, de Vargas Llosa y en especial “La escuela de la ignorancia” de J.C. Michéa y las tesis de Z.Brzezinski, de manera puntual, sobre el “Tittynainment”.

Es una tragedia anunciada para la humanidad, las decisiones adoptadas y patrocinadas desde la OCDE, en materia educativa, frente a las cuales el Consenso de Washington y sus 10 fórmulas mágicas, son apenas un rico “batido light” del neoliberalsmo, frente a la tittytainment (Entetanimiento), y la directriz del programa 20:80, donde solo el 20 % de la población estará empleada, siendo suficiente para “mantener la actividad de la economía mundial” y el 80 % desempleada o desempeñando empleos “precarios o flexibles…en trabajos basura”, población que en términos de la OCDE “nunca constituirán un mercado rentable”, a lo que viene bien el proceso de homogeneización educativa, al que es bien útil el “…parque de atracciones escolares”, abierto a todas las <<…mercancías tecnológicas…de las grandes marcas…convertidas en colaboradoras explícitas del “acto educativo”>>. ¡Obvio, que Antioquia toda esté deslumbrada con los “parques educativos” y Medellín, con los “parques biblioteca”! Esta misma semana el DANE (Departamento Nacional del Embuste Estadístico), ha revelado que en el último trimestre de 2014, la INFORMALIDAD LABORAL, se situó en el 49,4 %

No hay que perder la perspectiva, de encontrarnos en un futuro, con pocas personas empleadas y gran número desempleadas, a las que llegaría un subsidio por el “mínimo vital”, pero que deberían igual trabajar forzosamente, en labores complementarias en la administración del Estado o en obras públicas o tareas sociales. El Estado pequeño, desmantelado y desregularizador.

Igual es el panorama frente a las olas de inseguridad, que azotan a cada ciudad del mundo; en otros términos, he sostenido, que la inseguridad local, ya ha sido costeada en cada mercancía que ingresa o sale de una ciudad o de un país.

“La educación en masa, que prometía democratizar la cultura, antes restringida a las clases privilegiadas, acabó por embrutecer a los propios privilegiados. La sociedad moderna, que ha logrado un nivel de educación formal sin precedentes, también ha dado lugar a nuevas formas de ignorancia. A la gente le es cada vez más difícil manejar su lengua con soltura y precisión, recordar los hechos fundamentales de la historia de su país, realizar deducciones lógicas o comprender textos escritos que no sean rudimentarios.”

No es la educación, como se promete, el camino a las “oportunidades y a la libertad” y para ello baste escudriñar en la propuesta de Zbigniew Brzezinnski y adoptada por la Convención de la Fundación Gorbachov, reunida en el Hotel Fairmont de San Francisco –California- en 1995 y en relación con toda la parafernalia tecnológica y que lleva hasta a aceptar, finalmente, que las rentas ilegales, adquieren su “legitimidad”, en tanto se incorporan al mercado.

Si hacia el Siglo 17, Lichtenberg, dijo: “Hoy en día, en todas partes se celebra el conocimiento..¿Quién sabe si algún día llegarán a crearse Universidades para volver a instaurar la ignorancia?”, sin duda hemos de responderle que ese día ya llegó y es ahora, pues “…en el próximo siglo, dos décimas partes de la población activa serían suficientes para mantener la actividad de la economía mundial”, para cuya concreción, se procura un sistema educativo, que forme a una élite, holísticamente culta, a la que no accederán los simplemente formados en las tareas técnicas, que además serán de fácil relevo, como que: “serán contratados por ordenador, trabajaran por ordenador y serán despedidos por ordenador”, al ritmo mismo del proceso de “innovación”.

Medellín es una ciudad-rehén, o bien de la ignorancia supina de la seudodirigencia política local, o bien es una ciudad-rehén, de la perversidad de esa misma seudodirigencia, pues no de otra manera puede comprenderse, que oferten el “oro y el moro”, en materia de educación, empleo y seguridad, en contra de las fuerzas económicas, que moldean a la sociedad actual, fuerzas mismas que destruyeron el common decency, privilegiando el que: “El vicio es más rentable que la virtud”.

A mí personalmente, no me cabe duda alguna, respecto a que, hasta lo que ahora se ha dicho y se dirá, por los distintos candidatos, no ha sido nada distinto a ofrecer golosinas, desde los manidos conceptos de “inversión social”, “interés general” , redomados a través del discurso de la pobreza, la inequidad y la exclusión, que son frente a los ciudadanos, lo que son las flores del balso negro, frente a las abejas, por lo que somos igual, una ciudad rehén.

El mismo destino se le ha trazado a muchos municipios, en los que ya existen extensas plantaciones de “balsos negros” y dispensadores gratis de los “jugos” de la “industria naranja”.

Con todo, es ahora que los consumidores, (ciudadanos en la ciudad rehén), debemos exigir a cada candidato, la presentación de un PROGRAMA de GOBIERNO, como lo ordenan la Constitución y la ley, es decir, una propuesta ordenada, coherente, sistematizada, lógica, racional, razonable y razonada, posible y probable, realizable y no una mera declaración de enunciados generales y de “buena voluntad”, como ha venido sucediendo en los últimos 12 o 13 años, pues ni más ni menos, lo que ha hecho la ciudadanía, no ha sido otra cosa, que entregar al candidato y que resulta elegido, un cheque firmado en blanco, tal como ocurrió con Alonso Salazar y el concejo, presidido por Federico Gutiérrez, respecto del plan vial y la valorización en El Poblado, hoy adoptada para toda la ciudad de Medellín.

Así, la disertación del Dr. Juan Luis Mejía, sobre la “Cultura del avispado”, sirve a fines retóricos de ética y moralidad, personal y subjetiva, al “yo creo”, por encima del ordenamiento jurídico, pero no a la reflexión desde la ética y la moralidad públicas, pues desde las fuerzas del mercado, sucumbieron la cívica y el ciudadano, imponiendo al consumidor, en un entorno de doble anomia.

Programas de Gobierno, para no seguir siendo sorprendidos, con el “más de lo mismo”.

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