'El Cirirí'

Los daños que sufrimos

Por Francisco Javier Saldarriaga A.

Este fulano de la bolsa a diario se mete en más enredos y ahora aparece con unos pagarés sin reportar en las cuentas de su campaña a la presidencia, que afortunadamente para los colombianos no fructificó como él quisiera y lo dejó perdedor, aunque no se haya dado cuenta.

Alrededor de este individuo hiede a podredumbre moral y ese hedor cada día se incrementa alcanzando distancias inimaginables que contaminan a estudiantes, maestros, líderes sindicales y uno que otro despistado que no conoce la historia de Colombia y cree que desde siempre hemos vivido como se empezó a gestar desde el año 2002 cuando se iniciaron en serio las acciones en contra del narcoterrorismo y se originó un clima de confianza en el futuro del país.

Un paréntesis para la ilustración de los infectados con el virus que se irradia desde las cercanías de esa izquierda irresponsable y marrullera que representa este infausto y dañino individuo: De los logros y el impulso alcanzado entre 2002 y 2010 se aprovechó el mayor fraude que ha ocupado la presidencia que se quiso inmortalizar con un acuerdo de paz que en nada ha sido reditable para el pueblo. Jubiló a los ya cansados dirigentes para que resurgiera con eufemismos la dizque disidencia que en muy poco tiempo logró conseguir un armamento que supuestamente no tenían, según los incautos funcionarios de la ONU que certificaron la entrega de la totalidad de las armas de los narcoterroristas.

Conclusión inequívoca: el acuerdo es un fiasco, la paz es mentira, el Nobel es un engaño y lo único palpable es; además de la cuenta secreta a nombre del espurio expresidente con 390 millones de dólares en un antiguo banco del Vaticano; la impunidad para los jubilados narcoterroristas y el bodrio de la JEP que día a día demuestra que nació torcida y morirá sin pena ni gloria con un entierro como NN.

Hay un plan para desestabilizar al país por parte de los añorantes de la mermelada corruptora que lo manejó durante 8 larguísimos años y que demostró con creces la corrupción rampante e imperante en el ejecutivo central y para su ejecución hay estrategias que consisten en que desde diversos ángulos, se lancen ataques sistemáticos en contra de la presidencia y así intentar calar en la opinión pública una sensación de inconformidad aparente y retomar en el 2022 el poder para seguir disfrutando de los chorro de mermelada a los que los acostumbró el señor de las cuentas secretas.

Entonces tenemos en el panorama al fulano de la bolsa, acolitado y apoyado por loe mañosos comunicadores del cartel de las comunicaciones, aunados a mamertos confesos e inconfesos que desde siempre han sido los propiciadores de las acciones narcoterroristas y se han incrustado en las altas esferas de la política, la justicia y la administración pública, algunos dirigentes sindicales y en especial los de Fecode y sus “ingenuos” corderos, los inmaduros estudiantes que ante el espejismo de la justicia social mal entendida se lanzan irreflexivamente a marchas devastadoras de las vitrinas de comercios y bienes públicos y en fin una escasa pero muy ruidosa minoría que creen a rajatabla en las promesas de leche y miel que vendrán cuando se acabe con la propiedad privada y sea el Estado el que maneje todos las fuentes de producción para repartir igualitariamente los beneficios o las utilidades.

Olvidan que las utilidades se reparten entre los dirigentes en el poder y las pérdidas se socializan. Así es como funcionó en la URSS, China, Cuba, Venezuela, Brasil con Lulla ahora preso, Argentina mientras los Kirchner y Cristina presa, Nicaragua, Bolivia, Ecuador con Correa con circular roja de la Interpol y, en fin, todas esas naciones que han caído en las garras de las ideas marxistas y que se han empobrecido hasta el extremo de convertirse en parias de la humanidad.

Estamos viviendo las consecuencias del paraíso del socialismo del siglo XXI, con el desespero de nuestros hermanos venezolanos que vienen a Colombia en busca de las oportunidades que ahora les niegan en su tierra. Llegan hambrientos, enfermos, sin ilusiones y con sus familias en la miseria y abandonadas en su terruño. Buscan ayuda pero las necesidades son apremiantes y esto lleva a algunos de ellos a comportarse como salvajes y terminan mordiendo la mano del que les da de comer.

Son muy pocos pero infortunadamente los están señalando primero como venezolanos y esto está originado un clima de rechazo hacia ellos. Son víctimas adormiladas y sin fuerzas suficientes para derrocar un tirano con sus fuerzas militares compradas que defienden lo suyo y una oposición dividida que no ha encontrado el hilo conductor para su unión inquebrantable y mientras esto subsista, tendremos esos desesperados hermanos en nuestro territorio medrando por un trabajo, un trozo de pan o cualquier oportunidad para conseguir unos pesos y aliviar en algo sus necesidades y las de sus familias.



Opinión