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Opinión

La paz también está en cada región. Por: Olga Suárez Mira

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olga suarez mira

Desde la orilla del Gobierno hemos respaldado todos sus esfuerzos por los avances del proceso de paz en La Habana. Y desde luego, personalmente es mayor mi compromiso como presidenta de la Comisión Legal de Derechos Humanos y Audiencias del Senado. Esta ha sido mi posición por convicción personal y por el compromiso político frente al Partido Conservador del cual hago parte, y con la comunidad en general que de todas maneras quiere un país en paz.

Olga Suárez Mira

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Sin embargo pienso que es necesario que el Gobierno haga un acompañamiento a las viudas, viudos y huérfanos que ha dejado esta cruenta guerra. El Gobierno debe tener en cuenta en este proceso los escenarios donde se ha desarrollado este el conflicto, para que se pueda adelantar un proceso integral de reparación e integración.

Soy amiga del proceso de paz y del Gobierno y apoyo integralmente este proceso, pero es necesario que se tenga en cuenta a las regiones y a sus comunidades de una forma más activa. No se trata de contentarnos únicamente con la presencia fugaz de algunas de las víctimas en La Habana. Ellas han llevado, de alguna manera, la representación de quienes han sufrido en carne propia las consecuencias de esta guerra. Pero no debemos parar ahí. Creo que el reto debe ser mayor, si todos los colombianos estamos comprometidos con este proceso que no ha sido fácil. En las regiones hay mucho dolor, como consecuencia del furor de las balas y de la violencia.

[pullquote]La paz no se puede construir únicamente en La Habana. La paz la tenemos que ir sembrando día a día, en cada una de las regiones… [/pullquote]Es necesario que el Gobierno sienta que además del trabajo que está haciendo en la Habana, debe realizar un acompañamiento regional y debería ser paralel, además. Que el ejecutivo sepa qué están viviendo los gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y los mismos directivos de las Juntas de Acción Comunal junto a sus comunidades. Ellos de alguna manera llevan la representación del Gobierno en menor escala en esas regiones que han sido azotadas por los violentos. Y ellos son los más indicados para orientarnos sobre qué están sintiendo hoy las víctimas en esos lugares, muchos de ellos muy lejanos del Gobierno central.

Me parece muy importante que el ejecutivo les haga un acompañamiento a las viudas, viudos y huérfanos que ha dejado esta cruenta guerra de la que esperamos salir pronto. Es indispensable que las víctimas sientan y vean la mano amiga del Gobierno, que se sientan parte activa de este proceso de paz, cuyo pilar fundamental debe ser la inversión social.

En este sentido el ejecutivo y el legislativo debemos demostrarle a la comunidad que estamos trabajando en unidad, para que se vea en realidad que la paz es un propósito común y que todas y cada una de esas víctimas se convenzan de que estamos caminando por la misma senda hacia la paz. Afrontando las mismas dificultades y  comulgando en los mismos objetivos.

Lo he dicho en varias instancias que la paz no se puede construir únicamente en La Habana. La paz la tenemos que ir sembrando día a día, en cada una de las regiones que han sido golpeadas por la violencia, de la mano de las víctimas y de las personas que han padecido y que siguen sufriendo las consecuencias sociales, económicas y políticas de este conflicto.

Solo así, creo, es posible que el proceso de La Habana se extienda a todo el país, y que los acuerdos allí logrados sean más perennes que efímeros. Una paz fructífera y duradera.

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