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Opinión

La erradicación no es una opción

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Ornella Vidal Perspectiva ciudadana 680X382

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La discusión sobre la erradicación de cultivos ilícitos en el país ha generado posiciones divididas entre los que rechazan el uso de herbicidas y quienes han insistido en que la sustitución voluntaria de cultivos fue un intento fallido contemplado en los acuerdos de paz, que ha llevado consigo fuertes enfrentamientos entre los que defienden dicha actividad como fuente de ingreso con las muertes consignadas en los recientes informes de Indepaz, de líderes sociales y promotores de la sustitución de cultivos en diferentes regiones del país.

Ahora bien, la discusión se ha centrado en el mecanismo de aspersión aérea del herbicida glifosato, que representa para algunos una amenaza para la salud humana y el medio ambiente y para otros, una solución eficaz, con efectos negativos mitigables, y menos costosa que la erradicación manual.

Sin embargo, la discusión se ha salido de su punto focal hacia los efectos negativos del glifosato, dejando de lado el problema inicial e inminente, el aumento vertiginoso de los cultivos desde el 2013 a hoy sin soluciones plausibles, de esta manera y como lo anunció el presidente Duque, el problema no radica en el mecanismo que se utilice para erradicar los cultivos, radica en hallar de una manera modulada la terminación de esta actividad ilícita.

Sobre el uso del glifosato cabe destacar que, si bien ha sido un herbicida bastante cuestionado por los peligros que representa para la salud del ser humano y el medio ambiente, se debe tener en cuenta que, además de estar clasificado según la OMS en categoría 2A “posiblemente cancerígeno”, con un riesgo similar al consumo de carnes rojas, los spries para el cabello y los aceites de cocina.

No se debe olvidar que para la producción de la cocaína se utilizan químicos altamente contaminantes como el ácido sulfúrico, amoniaco, ácido clorhídrico, gasolina, entre otros, que sin aparente reparo llegan a las selvas colombianas atentando contra el medio ambiente.

Mientras para el expresidente Santos la solución más factible es la regulación del consumo de drogas, permitiendo, desde su punto de vista, que el país se quede con ese dinero, para el presidente Duque, el descuido del anterior gobierno en materia de control sobre el incremento de estos cultivos no tiene espera para debates de legalidad.

En días pasados, investigadores de la Universidad de Tubina de Alemania hallaron una molécula con efectos similares a los del glifosato, que frena el crecimiento de las plantas, con la diferencia que presenta una baja toxicidad ecológica a diferencia del glifosato, al ser de origen natural y efectiva para erradicar los cultivos.

De ser llevado al mercado este producto, se lograría dejar a un lado el debate del glifosato y centrarse en lo importante, la erradicación de los cultivos ilícitos, que permitan disminuir los índices de criminalidad y violencia, sacando de taquito la idea de hacer dinero fácil, como también, implementar un mecanismo amigable con el medio ambiente.

Cuando se logre el reto será a un más grande, pues quienes han vivido por años de esta actividad deberán tener garantías en hallar otro tipo de oficio que, si bien no les dará la misma rentabilidad, sea una fuente de ingreso que les permita ver los beneficios de vivir en la legalidad, como lo podría llegar a ser la inclusión de mercados emergentes, como el ecoturismo en este tipo de zonas apartadas.

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