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La guerra en Ucrania y la nueva ruta de la seda china

Por: Ariel Peña

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Es indiscutible que la invasión de Rusia a Ucrania, hace casi 5 meses, frenó el ímpetu de la Nueva Ruta de la Seda China, dado que el país asiático se ve obligado a aumentar sus exportaciones por el mar, lo que es más costoso y lento para dar salida a sus productos, algo que también constituye una subida de precios en las mercancías; en atención a lo cual Pekín sale altamente perjudicado desde el punto de vista comercial, situación que además repercute mundialmente; de tal suerte que una recesión estaría muy cerca de varias naciones.

En Colombia el presidente electo Gustavo Petro, de acuerdo a su discurso del 19 de junio, planteó el fortalecimiento del aparato productivo, lo que a tenor con el panorama comercial internacional llevaría a sustituir importaciones, especialmente de China, en razón de que no es posible hablar de la defensa de la producción nacional, cuando hay un déficit comercial con Pekín, pues Colombia le compra el 27% del total de lo que importa y solo le exporta el 5% de lo que vende a nivel mundial, lo cual demuestra indudablemente que se debe rescatar el producto colombiano, como condición necesaria para el desarrollo social y humano de los trabajadores y sus familias.

Las crisis crean oportunidades para las personas y los países, lo que desarrolla nuevos liderazgos y un cambio en las costumbres, situaciones que se han visto a través de la historia; y es desde ahí que se hacen replanteamientos para evitar hecatombes, ya que el espíritu creativo debe primar ante las dificultades, en vista de que la situación económica por culpa del Covid-19 en algunos países se ha superado con innovación teniendo resultados adecuados; de suerte que las medidas que han tomado varios gobiernos en materia económica han sido acertadas, y se tendrá que aplicar una estrategia para sortear con más temple el futuro ante una posible recesión por la guerra en Ucrania, para ello necesariamente se debe fortalecer el aparato productivo.

Ante un comercio internacional que no será el mismo por el Coronavirus y la invasión de Rusia a Ucrania, Colombia debe revisar las relaciones comerciales con China, que nos vende productos manufacturados que perfectamente se pueden producir en el país, vigorizando la industria nacional, dado que la inversión en ese sector impulsaría el empleo y desde luego el consumo, incrementando el desarrollo de las fuerzas productivas.

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Subrayando que la entrada de China en la economía de mercado hace 44 años, ha perjudicado durante todo ese tiempo el empleo en varias naciones, incluida Colombia, por la superexplotación de los obreros en el país asiático, lo que desde luego le ha convenido también a las grandes transnacionales, porque bajan los costos en las mercancías que producen, paradigma que un país como el nuestro debe romper, pues hay un nuevo escenario para las mercancías.

Existe una autentica inversión social, cuando se fortalece el aparato productivo, sin descuidar la labor del Estado en ayudas a las personas en penurias, ante la crisis que se está viviendo; debido que hay propuestas acerca de usar una parte de las reservas internacionales que son de 55 mil millones de dólares para reactivar aun más la economía y ayudar a los sectores que más lo necesitan con un ingreso solidario, algo que debe ser temporal; a causa de que se ven ejemplos calamitosos en países como Venezuela que por una distribución desordenada y populista siguiendo las recetas del socialismo del siglo XXl, convirtió a los ciudadanos de esa nación en pordioseros, lo que se conoce como pan para hoy y hambre para mañana.

Ante la aparición del Covid-19 y la agresión rusa en Europa oriental, se presume una desglobalización económica en el mundo, por lo tanto para Colombia es menester que a mediano plazo se alcance la soberanía alimentaria, avanzando en el agro con sus diferentes actividades productivas, debido a que habrá escases de alimentos en el mundo como actualmente lo vemos por la guerra en Ucrania; así que esta sería la ocasión para convertir al país en una despensa agrícola, esa en definitivamente es una oportunidad que nos traería la crisis, pero en primer lugar como tarea fundamental habrá que clausurar la importación de alimentos, porque en un país con vocación agrícola eso no tiene sentido.

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Al no haber Tratado de Libre Comercio(TLC) entre Colombia y China, no se justifica que nuestro país tenga un déficit en la balanza de pagos tan desfavorable, pues nada lo tiene atado a ese intercambio comercial, demostrándose el ventajismo que tiene China en contra de los países en vía de desarrollo en especial los latinoamericanos con algunos gobiernos que han hecho gala de su socialismo del siglo XXl; aunque Colombia todavía no ha llegado a esa situación tan penosa con un régimen de esas condiciones, en sana lógica es válido revisar las relaciones comerciales que perjudican al país.

Aun cuando las medidas económicas que tome Colombia no deben de generar un importante cierre de importaciones, si hay que revisar el comercio con algunos naciones en especial con China, habida cuenta de que el comercio mundial podría estar a las puertas de una crisis gigantesca, pues según la OMC(Organización Mundial del Comercio), advierte acerca de un nuevo escenario pesimista por la agresión de Rusia a Ucrania, en donde las importaciones a nivel internacional se contraerán significativamente, siendo afectada enormemente Américalatina, lo que lleva a revaluar las relaciones comerciales para eventos futuros, buscando principalmente el fortalecimiento interno de las economías en países como Colombia.

El robustecimiento del aparato productivo, genera en primer lugar un crecimiento hacia adentro en donde no solo saldrán beneficiadas el agro y la industria, sino también los demás bienes y servicios; amén del sector de las Pymes(pequeñas y medianas empresas) y la economía informal que reúne a millones de trabajadores, que por su independencia no son una carga laboral ni para el Estado ni para las empresas particulares, en especial las ventas callejeras, cuyos actores realizan de manera primaria la Autogestión.

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