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Opinión

Democracia de marketing. Por: Nelson Hurtado O.

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Ha culminado apenas, el primer episodio de una tormentosa campaña electoral, nada más y nada menos que por la presidencia de la república de Colombia.

Nelson Hurtado Obando

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Denominador común, mínimamente rescatable, al menos como “declaración general y de buena voluntad”, en todos los candidatos, las referencias tangenciales a los temas de: seguridad, educación, salud, empleo y el colofón fajardista de “creación de oportunidades” y cualquiera que resulte elegido para el cuatrienio 2014-2018, además y desde ahora, habrá cometido un atentado grave, contra el “mesianismo” o redentorismo político colombiano, pues, ni más, ni menos, la misma “vieja política, corrupta”, habrá despojado de uno de sus dogmas, a las nuevas sectas, (reciclajes de la misma “vieja política, corrupta”, con sus micro virtudes disminuidas y sus macro defectos elevados a la “n” potencia); quiero decir, que a partir del 7 de agosto de 2014, se repetirá el jingle: ¡Colombia, la más educada!

Y atropelladamente vienen a mi memoria Kant, Mandela y Freire, Bunge, Sennett, Vargas Llosa, A. Brei y Joan Campás, Savater, Morin, Saramago y en binomio: J. Stiglitz y Z. Bauman y trato de entender, desde la presunción de buena fe, en el “otro” y cada que creo encontrar solución, nuevamente me hallo incómodo, pues la parte de verdad que corresponde a las “declaraciones generales de buena voluntad”, son borrosas, no por ausencia de luz, sino porque intuyo que están hechas y puestas, justamente desde las tinieblas y para habitar en las tinieblas de las masas, sacudidas ahora más que nunca desde sus propias necesidades, sus angustias, sus desesperanzas, sus frustraciones y sus fracasos, que facilitan la construcción y circulación de cualquier norte, a donde dirigirlas, incluida toda utopía.

Casi todos los candidatos han ligado el tema de la educación, más al tema de la seguridad personal y a la inclusión, como “creación de oportunidades”, (para qué y para quiénes), como si la educación y la creación de oportunidades, se limitara a un mero asunto presupuestal, de ampliación de cupos en el sistema de educación primaria, secundaria, técnica y tecnológica y profesional, o en la creación de una o varias jornadas académicas, según el ciclo y que en ello estuviera la solución a los problemas traídos por la sociedad del ocio, de la deformación, de la desinformación, de la felicidad, del espectáculo, de la banalidad, de la ignorancia, así Vigía del Fuerte se sienta muy complacida con su “parque educativo”, inaugurado por Santos y Fajardo y distinguido hasta con premio de arquitectura.

Nadie se atrevería a discutir, lo toral que es la educación, a la dignidad humana, a la vida, a la libertad misma, en su concepción de libertad frente a la necesidad y libertad frente al temor, que al final de cuentas, son la anhelada seguridad humana, en todos los órdenes y a la realización espiritual y material de los proyectos de vida, de cada persona; yo, jamás podría afirmar algo en contrario, excepto que estuviera demasiado cuerdo.

Ningún candidato ha unido el tema de la educación a la economía, al mercado; todos a una eluden el tema del complejo “menú educativo”, por lo espinoso e incierto y prefieren seguir hablando del “maná educativo” que caerá del cielo, para incluir a los excluidos, hasta dejarlos hartos de “oportunidades”.

Las aseveraciones anteriores, no son irresponsables, ni mucho menos discriminatorias, están sustentadas en las tesis económicas de Stiglitz, en los estudios de Sennett, en relación con la caza de “talentos”, la exclusión laboral, ( no movilidad laboral), por la “desechabilidad”, no de los empleos, como sí de los trabajadores o empleados, procesos sociales en los que la perdurabilidad, la pertenencia, la institucionalidad, la realización del “yo trabajador” y su proyecto de vida, no han de estar precisamente caracterizados por el empleo estable y perdurable, ni en condiciones económicas de digna y amplia remuneración. Si algo hay claro en el mundo actual, es el desempleo y la volatilidad del que se llegue a generar y la ninguna importancia de la mano de obra calificada, en tanto afuera, no solo existen contingentes de mano de obra cesantes, sino que a cada media hora ingresan nuevos contingentes de mano de obra calificada actualizada, o si se quiere con reciente formato innovado e innovador.

Al punto, me permito citar a Z. Bauman, quien con innegable acierto describe el problema, respecto a lo que sucede en EE. UU. y dice: “Durante muchos años, un diploma de enseñanza superior procedente de una universidad de primera fila fue la mejor inversión que los padres amantíssimos podían hacer en pro de sus hijos y en pro del futuro de sus hijos…Para quienes ostentan títulos de enseñanza superior, en la actualidad el mercado laboral se encuentra cayendo en picado. Quizás, incluso, está naufragando con más rapidez que el mercado laboral dirigido a quienes no tienen diplomas universitarios con los que dar realce a su valor mercantil…Durante muchos años, la promoción social mediante la educación sirvió como una hoja deparra que cubría las desnudeces e indecencias, el resultado del desequilibrio que se da en las perspectivas y condiciones de los seres humanos…La visión de una movilidad social ascendente guiada por la educación, que neutralice las toxinas de la desigualdad haciéndolas soportables y convirtiéndolas en inofensivas, y la aún más desastrosa visión de la educación utilizada como medio para mantener en activo la movilidad social ascendente, son ahora dos visiones que están empezando a evaporarse de forma simultánea”.

Filosofando sobre pendejadas, quizás todo lo anterior me acerca al hallazgo de la explicación al por qué los “padres de familia” pagan a un tercero para que transporte a sus hijos al colegio y por qué otros “padres de familia”, sea en miércoles o en fin de semana, llevan y acompañan personalmente a sus hijos a la “escuela de fútbol”.

Finalmente y para no quedar expósito y frente a la actual campaña presidencial colombiana, eso de “creación de oportunidades”, “educación de calidad”, etc., no son más que jingles del marketing político y al efecto es el mismo Bauman, quien en relación con la reforma educativa en Gran Bretaña, afirma que: “…las palabras usadas en los títulos de los sucesivos capítulos del programa <<Igualdad de oportunidades>>, <<Mezcla social>>, <<Derrota del analfabetismo>>, <<Asistencia a los niños con dificultades de aprendizaje>> había sido una malversación. Los resultados obtenidos fueron exactamente los opuestos a los de la declaración de intenciones. Estaba claro que no podían cuadrar con la lógica del mercado…”

Así, en términos de las declaraciones generales y de buena voluntad que han hecho los candidatos presidenciales, en tema tan sensible, como el de la paz, no me cabe la menor duda, que a la par con la “creación de oportunidades”, desde la “educación”, a que se refieren y en su contexto, no iremos más allá de un armisticio.

Al fin y al cabo, la democracia y la política, como ejercicio diario de la inteligencia y la racionalidad, como práctica de servir y no de servirse de ellas, son ya cosas cosméticas y light, desde el marketing político, que evita toda la problemática del conocimiento, del pensar, del reflexionar…del reconocernos en “el otro”, de la anhelada coexistencia. @abogadohurtado

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