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Opinión

De la madre al maestro… De la familia y la escuela

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beatriz campillo

beatriz campillo

Ayer celebrábamos el día de la madre y hoy 15 de mayo hacemos lo propio con el día dedicado a exaltar la labor de los maestros, dos fechas que mueven los sentimientos, los recuerdos y por supuesto los agradecimientos por personas que nos han permitido ser lo que somos, a quienes los mueve el amor y el cuidado por el otro. Dos fechas que da gusto que este año hayan sido continuación la una de la otra, como lo es la vida misma, y que nos llevan a pensar en familia y escuela (entiéndase en sentido amplio instituciones educativas en todos sus niveles), dos instituciones que deberíamos fortalecer como sociedad y que lamentablemente hoy aparecen golpeadas, lo que a su vez tiene un impacto político.

De la primera, la familia, aparecía en el escenario nacional en estos días la discusión sobre adopción y un posible referendo, discusión a la que no he de referirme, pero si quiero señalar que llama la atención como la misma sociedad que exalta la figura de la madre en mayo, y en junio lo haremos con el padre, es la misma sociedad que le cuesta tanto reconocer lo que el hombre y la mujer le aportan a los hijos, y las profundas debilidades que se experimentan cuando alguno de estos dos pilares no hizo la presencia suficiente o no se tuvo ese referente. Que existan mamás o papás a los que por circunstancias de la vida les ha tocado criar solos a sus hijos, no hace que la otra figura sea menos importante o que al hijo no le haga falta. Hombres y mujeres somos distintos, por lo que la relación del hijo con el uno y con el otro es fundamental y ayuda a fortalecer capacidades distintas en esa persona.

Sin embargo la discusión tiene que ser más a fondo, por un lado centrándola en el menor quien finalmente es el que tiene derecho a una familia; pero sería importante pensar de qué manera como sociedad vamos a ayudar a fortalecer las familias para que sean más maduras, para que sean responsables, para tener menos episodios de violencia intrafamiliar, para que a los hijos no se les vea como mercancía, para que papá y mamá tengan tiempo (en cantidad y calidad) de compartir entre ellos y con sus hijos y no los absorba el trabajo, para que los hijos tengan tiempo de ser niños y no los absorba las presiones sociales de estar en mil cursos para presumir intelectualmente pero con profundas debilidades emocionales, para que los jóvenes que hoy empiezan temprano su vida sexual se pregunten antes si de verdad son mayores de edad no por una cédula sino en el sentido de ser capaces de velar por ellos mismos y por sus posibles hijos, que los padres que están pensando en abandonar a sus hijos tengan una sociedad que los oriente sobre sus responsabilidades y no los lleve a cometer más errores, que las madres que están pensando en abortar reciban apoyo social para que sepan que hay otras opciones a favor de la vida y de verdad se sientan acogidas. En fin, sería interesante que incluso como iniciativa estatal se tuvieran políticas que nos hagan pensar qué tipo de sociedad queremos y poder comprender que desde casa podemos empezar a solucionar los problemas que hoy tenemos, que las familias fuertes aportan al desarrollo del país.

De la segunda, la escuela, la educación, es fundamental hablar con seriedad y no como slogan de campaña política que a todos les gusta usar. Para ubicarnos en el plano actual resulta pobre la respuesta que el gobierno nacional daba a los profesores ante el paro. Se necesita un verdadero compromiso con quienes son los transformadores de la sociedad, mejorar la educación, ampliar cobertura necesita inversión, inversión que debe cobijar desde aspectos salariales, de infraestructura, la misma formación de los educadores -Formar mejor al formador-, pero también hay que hablar del descanso, muy particularmente para aquellos que tienen largas jornadas y que a su cargo tienen grupos altamente numerosos. Pero todo lo anterior debe también ir asociado a un aspecto que parecería simple y hasta accesorio, pero que es fundamental y es el reconocimiento social al trabajo del docente y un respaldo a lo que este hace desde el aula, tanto de las familias, el Estado, como de las propias instituciones educativas. No es posible que el 15 de mayo lluevan felicitaciones y se recuerde a los viejos maestros, pero que cuando un joven decide ser licenciado, o siendo profesional quiere por vocación dedicarse a este oficio, su entorno lo cuestione y lo primero que le digan es que eso no tiene futuro económicamente hablando. En algo muy serio estamos fallando como sociedad cuando en realidad y si lo miramos bien es el oficio que permite que todas las profesiones se den.

Finalizo esta reflexión con un aspecto que le recuerdo siempre a mis estudiantes, porque también soy docente, y es que el tema educativo no es un problema exclusivamente de dinero. Generalmente al hablar de educación nos preguntamos por normatividades, por políticas, por docentes, por espacios… Pero ¿cuándo nos preguntaremos por la calidad de estudiantes que tenemos?, en otras palabras ¿cuántos pueden ir físicamente a las aulas y cuantos de verdad aprovechan esta experiencia? Hoy hay muchos distractores con los que luchamos los docentes en clase, no siempre es fácil conseguir la atención del estudiante, y sobre todo despertar su verdadero deseo de aprender y la actitud de aprender, pero siempre hay un giro cuando se les recuerda que la verdadera transformación social se da por ellos mismos y no exclusivamente por decisiones políticas o jurídica de quienes nos gobiernan. Sin embargo, valorar esa herencia inmaterial que nuestras familias nos permiten al poder educarnos, es algo que también se aprende en casa, y hacerlo de verdad genera un impacto político muy fuerte en materia de Desarrollo.

Apostilla: Felicitaciones a todos los profesores, pero muy especialmente para aquellos que han logrado impactar la vida de otro ser humano y se han ganado con creces ser llamados Maestros, con mayúscula, a tal punto que en el estilo más oriental del término es un honor para sus discípulos contarlos como parte de la familia. En lo personal a mis cuatro Maestros, un feliz día.

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