Congreso 2022: La opinión estará en su justa proporción

Por: Miguel Jaramillo Luján

El 21 cierra con un aire de renovación particular que se respira en el ambiente con un escepticismo como nunca antes lo habíamos tenido frente a las instituciones. Salvo los empresarios y las iglesias, muy pocas organizaciones colectivas en lo público o privado gozan de simpatía por parte de los colombianos según los cortes de las más recientes encuestas de opinión.

En el caso particular del Congreso de la República de Colombia, su desaprobación bordea límites nunca antes vista y es más desaprobada incluso que la guerrilla más sanguinaria del continente como son las Farc. El sistema judicial colombiano, los organismos de control, la Fiscalía, el presidente, casi todos los alcaldes y gobernadores, las fuerzas militares y la policía no gozan hoy del prestigio que tuvieran en el pasado. Es una gran ola colectiva de desconfianza frente a entidades otrora representativas y que quizá hoy el ciudadano colombiano siente y percibe que le juegan en contra y que son cómplices de esa gran pandemia, la peor de todas que se llama corrupción.

En medio de este humor social donde cunde la desconfianza; los ciudadanos nos aprestamos a votar en marzo de 2022 para elegir un nuevo Senado y una nueva Cámara de Representantes y varios sectores y analistas mencionan que habrá un voto castigo en las urnas que hará renovar el legislativo colombiano y traerá un nuevo aire a las dos corporaciones públicas.

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Calculadora y registros en mano podríamos decir que los más recientes instrumentos nos hablan de una mayor afluencia de voto joven, voto tradicionalmente abstencionista y voto femenino; tres sectores que no suelen ser proclives a este ejercicio con un incremento de voto de opinión (sin amarres, contratos ni provendas) que agregaría un 6% más al 48.5 % que tradicionalmente participa de esta elección con equivalencia de 17 millones de colombianos que ahora podrían ser mas de 20 millones de los 36 millones que estarían en censo, habilitados.

Las consultas internas, que son una previa a las elecciones presidenciales de mayo, suelen ser un ingrediente que contribuye con que más personas se motiven a votar, pues para nadie es un secreto que la desconfianza generalizada ante el trabajo del legislativo aleja mucha votación de opinión y deja más en manos del llamado voto de máquina estos procesos en una proporción donde el álgebra política con el tipo de lista, la posición, el partido, quienes te acompañen y la circunscripción son variables a tener en cuenta para poder establecer la probabilidad de ser elegido.

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A partir de estos factores, mucho me temo que la proporción entre el voto de máquina y el voto de opinión en las elecciones de marzo de 2022 en Colombia no va a tener una gran variación. Tendremos quizá nuevas caras, dependiendo de la norma habría más participación femenina; hay partidos que entrarán a refrescar, coaliciones que juegan a no perder su personería por el umbral, gregarios que juegan a empujar votos para que otros lleguen y una utilización mayor de plataformas digitales para poder posicionar e impulsar una votación milenial y centenial que sigue siendo entusiasta en lo digital pero que llegado ese domingo, repetirán la escena y se quedarán en casa o preferirán otro plan distinto a ir hasta los recintos.

En resumen: Habrá un descenso del partido de gobierno, los partidos tradicionales juegan a no perder espacio, algunos sectores como el centro y los cristianos van a ganar nuevas curules; bien aprovechada la espuma de los partidos resucitados podrían ser sorpresa en centro y algunas regiones

@jaramillolujan

Estratega Político

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