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Opinión

Bogotá sin Dios, ni Ley

Por: Daniel Jiménez

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Esta semana estuve viendo el reportaje de María Andrea Nieto en Semana, la cual hace comparaciones razonables entre la situación de orden público que vive actualmente Bogotá y Ciudad Gótica en la que hace un resumen de los robos, tiroteos y asesinatos ocurridos en la ciudad de Bogotá.

Un análisis pertinente pero que además parece quedarse corto con la realidad actual de nuestra ciudad ya que Bogotá más que a Ciudad Gótica se parece más a la ciudad de la película La Ciudad del Pecado (Sin City), película protagonizada por Bruce Willis en uno de sus cortos, en esta película se pueden observar una serie de cortos que dejan ver la realidad de una ciudad en la que los asesinatos, violaciones, corrupción y la justicia por mano propia son el pan de cada día.

Bogotá no se encuentra muy lejos de esa situación ya que la ciudad gracias a las medidas implementadas por la Alcaldesa Claudia López ha convertido a Bogotá en el caldo de cultivo perfecto para el aumento de la criminalidad.

En primer lugar las únicas medidas que parece tener la alcaldía para la atención de la pandemia parecen ser las cuarentenas, pico y cédula y toque de queda, medidas que afectan directamente al comercio y que según el último Informe del Observatorio de la Cámara de Comercio de seguimiento a la pandemia, no tienen un impacto significativo en la reducción de contagios, pero por el contrario sí afectan al comercio lo cual ha hecho que cierren miles de empresas y haya un aumento exponencial en el desempleo.

El informe literalmente afirma “La gestión de la pandemia del covid-19 en Bogotá se ha caracterizado por tener las medidas más restrictivas en cuanto a la actividad económica y social en el país. A pesar de ello, la ciudad ha tenido de manera proporcional, un mayor número de contagios y de personas fallecidas por cada 100.000 habitantes que el promedio nacional, la más grande contracción en la producción industrial y una de las pérdidas más grandes en el número de ocupados”.

Lo cual demuestra que estás medidas son las menos efectivas, pero a su vez son el camino fácil para demostrar alguna gestión ya que la Alcaldía de Claudia López se quedó corta en la disposición de nuevas Unidades de Cuidados Intensivos, la adquisición de respiradores y la contratación de personal de la salud capacitado para la atención de la pandemia.

Como resultado tenemos que Bogotá es una de las ciudades en la que más empresas se han quebrado, lo que se refleja a su vez en que sea la ciudad con uno de los mayores índices desempleo del país llegando a una tasa de desempleo del 21,6 %, superior a la de las 13 principales ciudades que se encuentran 19,5 % según el último informe del DANE.

Sumándole a eso un dato alarmante que logró obtener revista Semana de uno de los informes de la Policía Nacional respecto al número de personas que quedan en libertad luego de ser capturadas bajo orden judicial, dando un dato aterrador, según la revista «se puede observar que de 26.703 capturados el año pasado por orden judiciales, 21.664 quedaron en libertad, es decir, un 81% de los detenidos salieron rápidamente a las calles».

Lo anterior nos permite concluir que resultó falso el dilema entre vidas y empleos y que lastimosamente en Bogotá perdimos las dos batallas, la de salvar las vidas y la de salvar los empleos.

Ahora si sumamos la improvisación de la Alcaldía de Claudia López, más la falta de oportunidades a raíz de la quiebra de miles de empresas, el aumento exponencial del desempleo y el altísimo nivel de impunidad; tenemos como resultado el caldo de cultivo perfecto para el aumento de la criminalidad, situación que ya estamos viviendo y que se puede agravar si no se corrige a tiempo. Ya estamos viendo casos de asesinatos por robar un celular, casos de justicia por mano propia, ciudadanos que están buscando armarse para protegerse de los delincuentes, fleteo y sicariato. Tal como ocurría en la película La Ciudad del Pecado (Sin City).

El reflejo de la improvisación es una ciudad sin Dios ni Ley que no parece tener soluciones efectivas a la mano más que el acostumbrado populismo y los sofismas de distracción, pero que incluso estos ya no parecen ser suficientes para los bogotanos que ya perdimos la paciencia frente a la ineptitud e ineficiencia de la alcaldía y necesitamos soluciones rápidas y eficientes, antes que Bogotá sea realmente invivible.

@danieljimenezcd

La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com

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