'El Cirirí'

Aquí botando corriente (Dicen los representantes)

Por Francisco Javier Saldarriaga A.

Cuando en las sociedades empiezan a desaparecer los principios tutelares para dar paso a la laxitud y al todo vale, como lo practican los defensores del proceso de Impunidad de la Habana, aunque digan de dientes p´fuera que se oponen a cualquier tipo de corrupción y hasta promueven consultas para dizque erradicar ese flagelo, empezamos a entender que el camino que hemos recorrido nos lleva a sitios cercanos al despeñadero.

El famoso pollo López amante del vallenato y de las obras públicas que favoreciesen sus intereses particulares (Ver historia de hacienda la Libertad) introdujo en Colombia o por lo menos fue el que más se benefició en principio de esa estrategia del voto preferente y de ahí salió lo que él llamó la operación avispa para empezar a colocar las fichas que más dinero tuviesen, para su campaña personal y no tuviesen reparo de ningún tipo para, con mecanismos de cualquier índole, comprar las conciencias de los votantes.

Esa estrategia le dio resultado casi de inmediato y derrotó al abuelo (ese que nos mandó a dormir a las ocho PM) del otro eterno clientelista, que anda desesperado aspirando lo que pueda para torpedear el accionar del actual gobierno que hasta el momento se ha mantenido firme en eso de mantener la independencia de los poderes y respetar las competencias de cada uno.

Este marrullero que con su comportamiento ha sido el primer contradictor de lo que su abuelo tanto criticaba, el clientelismo, no entiende la política como una actividad de servicio para el pueblo sino como una posibilidad de enriquecimiento personal y algunas migajas para sus compinches en esas labores de consecución de cargos y aportes obligatorios del porcentaje del sueldo del colocado por recomendación.

Ese nieto es el representante vivo de mayor relevancia del desangre de las arcas públicas que propició el famoso frente nacional de 1958 que convirtió a los partidos tradicionales en grandes agencias de empleo que se financiaban con las cuotas obligatorias y porcentuales de los salarios de sus militantes. Aún hoy persisten esas prácticas expoliadoras.

Con eso del voto preferente aparecieron personajes del tamaño del Roy, el Benedetti, el sarroso, el fulano de la bolsa, el de las tetas sin paraíso y toda esa pléyade de seres insulsos y con ansias de dinero que medran al amparo de esos grandes adalides de la corrupción extrema y subterránea, que ha manejado a Colombia desde siempre y en donde nunca han permitido la descentralización eficaz y eficiente puesto que con el centralismo, han manejado el rumbo y el avance demasiado lento de un país lleno de riquezas.

Esos clientelistas, amantes del voto preferente y amigos de la explotación inmisericorde de sus ingenuos partidarios son los que, de una u otra forma, bloquean el tránsito hacia las listas cerradas. A ellos les interesa mantener la posibilidad de las microempresas electorales que los mantienen en la jugada del desangre al erario público.

Evadir o diluir las responsabilidades que se originan con avales a delincuentes confesos y recluidos es otra de las prácticas que en un país decente ya habrían acabado con la existencia de partidos como Cambio Radical y sus delincuentes gobernadores y saqueadores de departamentos como la Guajira, el partido de la U que apareció en este siglo aprovechando la imagen del gran colombiano y que se desdibujó en su totalidad con el mandato del espurio que lo exprimió hasta la saciedad, los del partido verde que es la descendencia de los que se tomaron a sangre y fuego el palacio de justicia y que ahora esgrimen banderas de pulcritud y “decencia” y en fin todos esos mantenidos del estado como los hijos de Galán que quieren a como dé lugar, que no cambie el Estatus Quo.

En buena hora el gobierno retiró su proyecto de reforma política puesto que para seguir igual no se justifica y si en la cámara, nido de los amantes de la impunidad y la mermelada, negaron la posibilidad de las listas cerradas, eje central de la propuesta, el riesgo de que el efecto que se quería sea nulo es muy alto y para botar corriente no estamos en Colombia.



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