¿Cómo aprovechar mejor los códigos de Ética, Deontología y Bioética?

Toda profesión tiene modos específicos de superar los retos propios de quienes la ejercen legítimamente, porque con sus acciones procuran cuidar y desarrollar al máximo, la realidad en que consisten los seres humanos que la practican, quienes reciben sus efectos o servicios, y su entorno social, natural y artificial.

Probablemente la mejor herencia que un trabajador deja a los colegas, usuarios, la sociedad y las generaciones futuras, es enseñar a actuar en coherencia con las razones más profundas, aprovechando el trabajo para ser de sí mismo, con entera libertad, la mejor persona que a cada uno le es posible lograr.

Obrando de este modo se aporta el ejemplo, que es necesario y prioritario, pero no suficiente; hay que transmitir la cultura que hace posible hacerse mejor persona en cada decisión y acción.

En códigos de Ética, Deontología y Bioética, los respectivos trabajadores plasman la ruta que con su vida comprobaron que era eficaz para alcanzar su pleno desarrollo humano, haciendo realidad con otros, sus intereses de servicio laboral; por eso ayudan a alcanzar esta meta, tanto a los trabajadores como a quienes reciben sus servicios y a los estudiantes. Todas las partes tienen el mutuo deber de mantener siempre una relación altamente humanizante.

Para hacer los códigos no suele ser suficiente la experiencia de los respectivos trabajadores, porque la Ética, Deontología y Bioética, son saberes humanísticos por tener como finalidad directa, que las personas se hagan mejores en cuanto humanas, en este caso, en sus circunstancias de producción.

Sin conocer bien la antropología filosófica, estos códigos corren el peligro de dar por cierto un desarrollo humano que, con la medida de la ignorancia de quienes lo hacen, podría parecer el mayor y en la realidad quedaría corto, incapaz de ser eficaz para que las personas sean lo felices y buenas que podrían ser, con ocasión de su vida laboral. La única solución es fortalecer la formación humanística en todo ambiente educativo, dando prioridad, en este caso, a la Filosofía con énfasis en Antropología filosófica, Ética, Deontología, Bioética.

Estas pautas son referentes teóricos para que cada trabajador parta del estado actual de la sabiduría práctica alcanzada y la que es razonablemente posible procurar, desarrollando mejores competencias en el propio quehacer, como parte del cuidado a seres humanos y, en función de ellos, de la conservación de un entorno sano.

Los códigos de Ética, Deontología y Bioética, sirven para fortalecer la unidad en cuanto humanos, en la diversidad de todas las alternativas de ejercer la libertad de un modo constructivo, que es con el que logramos hacernos mejores personas, más plenamente humanos.

Al ser la Deontología el estudio filosófico de la conducta práctica laboral en lo que esta permite avanzar hacia el pleno desarrollo en cuanto personas, sus aportes maximizan el crecimiento interno de las profesiones, ocupaciones y oficios.

En cada generación los trabajadores reciben unas experiencias de perfeccionamiento personal, familiar, empresarial y social, a través de la conducta libre. Luego las corroboran con lo vivido en su labor, depuran y perfeccionan lo recibido, conservan lo que sigue siendo acorde con lo que somos los seres humanos y nos ayuda a ser mejores, y las entregan a la siguiente generación.

La actividad deontológica es de uno mismo, que se juega su desarrollo en el acierto de las propias actitudes, decisiones y acciones libres. También esta actividad es, en grado diverso, de los colegas y demás seres humanos que reciben la influencia cercana en el trato y las rleaciones laborales.

Y afecta a la sociedad actual y futura, porque con el trabajo personal se aporta al cambio cultural, con un posible impacto transtemporal que puede llegar incluso a no pocas generaciones, que nuevamente van a tener la oportunidad de conocer, verificar en su propia vida, depurar, perfeccionar y transmitir, los códigos de Ética Deontología y Bioética, con un incremento en su potencial de aportar al desarrollo humano a través del trabajo y demás formas de servicio.

Sin buena cultura, se corre el peligro de ignorar, banalizar, atacar, excluir, limitar el acceso o incluso hacer desaparecer, partes o códigos completos que son verdaderos aceleradores del pleno desarrollo humano en el medio laboral, y que tal vez la humanidad pase siglos antes de volver a alcanzar, con su conducta libre, lo que solo se conoce conceptual y vivencialmente, encarnando en el propio trabajo esas cumbres de referentes éticos, deontológicos y bioéticos del pleno desarrollo humano.

Los códigos sintetizan las principales respuestas congruentes con el ethos o conjunto de cualidades y conductas coherentes con el perfeccionamiento máximo que cada persona puede alcanzar en el ejercicio de su trabajo, que es un valor que debe buscarse de modo permanente, sabiendo aprovechar las características de cada entorno laboral.
Los códigos legales son importantes pero tienen unos límites de exigencia que los hace insuficientes para la variedad creciente de retos y necesidades de interdisciplinariedad, propios de la dinámica exponencial del desarrollo humanístico, científico, social y tecnológico. En los países en los que los hay -Colombia desde antes de la Constitución de 1991, Luxemburgo y Francia-, debe hacerse un esfuerzo constante y creciente por parte de los gremios, para intentar actualizarlos en el contexto de la celeridad del desarrollo laboral.

La parte sancionatoria de los códigos legales, facilita que se garantice la calidad ética del servicio laboral, a la que tienen derecho cada prestador de un cuidado, y los seres humanos que lo reciben.

Estos códigos regulan la actividad desde la perspectiva ética normativa, plasmada según derechos y deberes coherentes con principios con los que se garantiza el acierto en la conducta para reconocer, proteger, promover, defender, cuidar, garantizar y facilitar lealmente el pleno desarrollo, de los bienes o perfecciones que sean reconocidos como razón de ser o prestación de un buen servicio laboral, siempre subordinados al bien en que consiste cada uno de todos los seres humanos, sin excepciones y durante su ciclo vital completo.

Por eso los contenidos de estos códigos deben ser siempre el reconocimiento coherente de perfecciones, bienes o valores, y su debida jerarquización, unos principios que garanticen el acierto en la toma de decisiones, y concreciones de aceptación y rechazo de ciertas conductas, con las correspondientes posibles sanciones gremiales.

Los códigos que no son leyes u otra clase de normas jurídicas, incluyen también recomendaciones, consejos y otras estrategias de regulación de estándares de conducta, valores personales y colectivos, responsabilidades y privilegios, y tienen la ventaja de evolucionar más al ritmo de la vida misma, de modo que en ellos se va preparando la actualización del código legal, además de mantener la gran riqueza de contenidos detonantes del desarrollo humano que no se corresponden con los códigos legales, como las responsabilidades del trabajador consigo mismo.

Ambas clases de códigos se complementan y expresan la autonomía profesional y gremial, en la procura común del pleno desarrollo humano a través del trabajo para el que se desarrollaron competencias según requisitos de reconocimiento estatal.

Los códigos muestran el potencial de desarrollo humano que perciben en su trabajo, quienes pertenecen a un gremio, con el que se quieren comprometer grupalmente para ayudarse a lograr su sana y plena realización personal.
Con los códigos de Ética, Deontología y Bioética, se defiende y se protege a la sociedad y a todos sus miembros, de los errores que los trabajadores pueden cometer en su ejercicio laboral.

Estos referentes marcan una línea ética para el desarrollo, a través de los grupos profesionales y otros gremios, en contratos, pagos de servicios, actividades de investigación, publicidad, calidad humana de la labor docente, garantías de protección, relaciones con las instituciones, la sociedad y el Estado, relaciones de colegaje y con el resto de grupos de trabajo disciplinario e interdisciplinario, local, regional y global, y demás condiciones del ejercicio laboral.

Estos códigos también facilitan la diligente y justa solución de conflictos y otros retos éticos entre colegas, con usuarios, proveedores, medios de difusión y otros grupos y recursos sociales, evitan falsos títulos y a extranjeros que ejerzan sin haber convalidado sus estudios, orientan sobre responsabilidades laborales con las generaciones futuras, el deber de poner todos los medios para hacer del modo más competente posible en el ejercicio del trabajo, la prestación del servicio de peritaje, la obligación de mantenerse actualizado y de transmitir cultura en el propio campo del saber, aportando lo máximo posible al bien común, de modo que no se contradiga la ética profesional, sino que se facilite diligentemente lo necesario a otras profesiones, para que, por ejemplo, la normatividad y jurisprudencia sean justas con los aportes a tiempo y completos, de los respectivos conocimientos de profesionales en materias que traten los abogados porque deben aplicar en estas el Derecho, garantizando así el respeto y la promoción de todos los derechos humanos de cada miembro de nuestra especie, en lo que dependan de la Ética, Deontología y Bioética, en las normas y el trabajo; este es uno de los principales aportes de los gremios a la sociedad entera, a la que también sirve a través de lo que el Estado delega en las instituciones profesionales y otras, en las relaciones intergremiales.

Un ejemplo de complementariedad de códigos dentro del mismo gremio en Colombia, es el “Código de Ética Enfermería. Guía para el desempeño del profesional de Enfermería”, un referente que ojalá se enseñe siempre a todas las generaciones de pregrado y posgrado en esta profesión por su alta calidad antropológica y ética, por la que vale la pena que sea una fuente de consulta en los documentos deontológicos comunes a todo el Talento Humano en Salud, y para los usuarios que deseen hacer una lectura de sí mismos desde algo de lo más relevante que tienen derecho a esperar del trabajo ético de los profesionales de Enfermería.

Este Código fue liderado por la Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería ACOFAEN, con un grupo liderado por Nelly Garzón Alarcón, -no creo exagerar si digo que es la mejor enfermera que ha tenido Colombia-, quien logró con su equipo, contenidos que, por su naturaleza, son de alto impacto positivo para el desarrollo humano de estos profesionales y quienes reciben sus servicios.

Ojalá ACOFAEN aporte el acceso permanente al original completo de este documento, en su página Web, y autorice su libre difusión y uso del que fue el principal referente de la parte deontológica de la Ley 911 de 2004 https://www.tribunacionaleticoenfermeria.com/, que trata sobre la responsabilidad deontológica en el ejercicio de esta profesión.

Sería muy oportuno que lo hiciera cuanto antes, porque se está terminando la revisión, socializada en su última fase el pasado 7 de julio por la Web, para radicar pronto la actualización de esta Ley, y es un buen momento para tener presente el alto valor antropológico, ético y deontológico que subyace en los contenidos del aporte de ACOFAEN, del que toda la sociedad se beneficiaría conociéndolo mas.

Los códigos son recursos autorreguladores de los grupos sociales para garantizar el desarrollo personal a través de los fines para los que se unen y responder a la comunidad en la que influyen, que también es corresponsable de conocerlos y aportar lo que se aprende solo cuando se ha sido receptor en carne propia, de lo que contienen.

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