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Opinión

América latina o apoya la democracia o apoya la dictadura venezolana

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sabastian moreno

sabastian moreno

La gran crisis de nuestro país hermano Venezuela no da para más, después de 18 años en el poder el chavismo logro la destrucción perfecta de la democracia, de su aparato productivo y consolido la mayor crisis social de la historia de su país.

La democracia llego a su fin, acabaron la libertad de expresión, eliminaron todas las libertades políticas, redujeron a la mínima expresión la propiedad privada, cooptaron todas las ramas del poder público, en resumen perfeccionaron la dictadura.

Esa dictadura se expandió por América latina a través del apoyo a los gobiernos bolivarianos y a los grupos narcoterroristas, como las FARC y el ElN en Colombia, los cuales tuvieron el refugio perfecto en Venezuela y así evitaron ser derrotados militarmente por las fuerzas armadas colombianas en tiempos de la seguridad democrática.
La dictadura y su afán por expandirse en América latina despilfarro la bonanza petrolera de sus inmensas reservas, más de 300 mil millones de barriles de petróleo consideraba la reserva más grande del mundo. Derrochando más 800 mil millones de dólares solo en los años de Chávez, suficiente dinero para estructurar el sistema educativo, crear el programa de infraestructura más grande de América y consolidar uno de los más sólidos aparatos productivos minero-energéticos del planeta, lo cual hubiese llevado indudablemente a Venezuela a ser una potencia latinoamericana.

Hoy 18 años después vemos con inmensa tristeza y dolor de hermanos como un pueblo rico, fue llevado a la miseria, a la desnutrición, a la indigencia y surgiendo así uno de los niveles de violencia y descomposición social más altos del mundo. El exilio de su pueblo llevo a niveles extremos donde algunas mujeres se han prostituido en las ciudades fronterizas colombianas para poder sostener a sus familias en Venezuela.

Hace muchos años América latina unida debió haber frenado este atropello inhumano, pero todos los gobiernos fueron débiles, el inicio de Macri en Argentina mostro algo de voluntad al sancionar a Venezuela en el Mercosur, de resto todos los gobiernos principalmente de Suramérica han tenido un silencio cómplice, donde les falto la valentía y el liderazgo como naciones democráticas y libres de salir a hacer respetar las libertades y derechos humanos consagrados en la carta interamericana y las Naciones Unidas.

El Presidente de Colombia Juan Manuel Santos durante estos 6 años ha sido el cómplice perfecto, para la consolidación de la dictadura, sabia de la presencia de las FARC en Venezuela y no hizo nada, ha visto en la frontera los abusos contra los venezolanos y con nuestros compatriotas y tampoco ha hecho mayor cosa. Tuvo en sus manos al mayor narcotraficante venezolano Walid Makled , capturado en Colombia y ser sindicado como la cabeza de la cartel de los soles, compuesto por militares y altas funcionarios del gobierno de Venezuela, cartel responsable de la mayor cantidad envíos de cocaína a Estados Unidos y Europa y tampoco hizo nada.

En el momento de dicha captura este narcotraficante fue solicitado en extradición por el gobierno de estados unidos, Makled afirmaba tener las pruebas para demostrar como el gobierno de Venezuela a través de su ministro de interior Tareck El Aissami y altos mandos militares, se había convertido en un narco estado, Chávez le exigió a Santos en su momento deportarlo a Venezuela y le dijo que de eso dependía restablecer las relaciones con Colombia. Como siempre Santos cedió ante el dictador.

Hoy podemos aplaudir la autoridad con la que el nuevo gobierno de los Estados Unidos no vacilo ni un momento en ingresar a la lista Clinton al ahora actual Vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami , acusándolo de de narcotráfico y confiscándole sus cuentas bancarias y propiedades. Los primeros indicios de la actitud del nuevo gobierno de los estados unidos nos dan una esperanza para acabar con la dictadura venezolana y el narcotráfico. Los mensajes de Donald Trump exigiendo la liberación de Leopoldo López y las llamadas por teléfono hechas al presidente de Colombia y al del Perú, enfatizando el terma de las libertades en Venezuela y la lucha con el narcotráfico, nos lleva a pensar que les llego el momento a los países latinoamericanos de decidir: o están con la democracia o están con la dictadura.

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