Minuto30.com-. Un esquema criminal de alteración, contaminación y venta de medicamentos, que ponía en riesgo la salud y la vida de miles de colombianos, fue descubierto por la Fiscalía y la Dijín de la Policía Nacional.
Diez de los presuntos integrantes de la organización ilegal responsable de esta actividad ilícita quedaron en evidencia, así como los distintos roles que cumplían y las maniobras a las que recurrían para obtener irregularmente medicinas de uso exclusivo de hospitales y clínicas, y tratamientos para adultos mayores, pacientes con enfermedades de alto riesgo o trastornos psiquiátricos.
Actividades de policía judicial avaladas judicialmente, como interceptaciones telefónicas, permitieron conocer que la red recibía la asesoría y orientación de un ciudadano egipcio de nombre Frass Yousef Mahmud Elbasseaun, un farmacólogo de profesión y profesor universitario en Cali.
De acuerdo con los elementos recopilados, el extranjero supuestamente definía formas para dar apariencia de legalidad a los medicamentos manipulados, de tal manera que pudieran ser comercializados. Por su nivel de influencia y conocimiento del mercado, los demás integrantes de la organización ilegal lo llamaban ‘el Faraón’.
Mahmud Elbasseaun y nueve personas más fueron capturadas en diligencias cumplidas en Cali, Palmira y otros municipios de Valle del Cauca. En audiencias concentradas, una fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos les imputó corrupción de alimentos, productos médicos o material profiláctico, fabricación y comercialización de sustancias nocivas para la salud y concierto para delinquir.
A las cabezas de esta estructura la Fiscalía les imputó otros delitos, por ejemplo: alias ‘el Faraón’ fue sindicado de uso de documento falso y a Jaime R.A. le formularon fraude procesal, porque en una oportunidad fue capturado y aportó varios documentos para evadir el procedimiento.
El ciudadano egipcio no se allanó a cargos y por disposición del juez fue enviado a un centro carcelario, los demás aceptaron su responsabilidad y recibieron medida de aseguramiento de detención domiciliaria.
La Fiscalía y la Dijín obtuvieron material probatorio que involucraría a algunos procesados en el desvío de medicamentos psiquiátricos hacía otras organizaciones delincuenciales, que los utilizaban para elaborar escopolamina y cometer hurtos. Al respecto fue abierta una nueva línea de investigación.
En dos años de investigaciones fueron identificados 125 medicamentos de uso controlado que habrían sido modificados y vendidos por la organización ilícita, sobresalen tratamientos para la diabetes, la disfunción eréctil, la epilepsia, el insomnio, la esquizofrenia, la hipertensión, enfermedades pediátricas y patologías que afectan el sistema nervioso e inmunológico.
Los elementos recopilados evidenciaron que parte de estas medicinas, al parecer, salieron de centros asistenciales en medio de engaños o presiones indebidas a los empleados de los dispensarios, otras presuntamente ingresaron de contrabando, provenientes de Venezuela y Ecuador, y una cantidad importante era conseguida en hogares de cuidado y atención a personas de la tercera edad.
Las evidencias indican que uno de los señalados integrantes de la organización visitaba los asilos en los que morían adultos mayores y compraba los medicamentos que dejaban las personas fallecidas, sin importar que estuvieran vencidos, en mal estado o descontinuados.
La Fiscalía y la Dijín establecieron que la red criminal almacenaba los medicamentos sin los protocolos de conservación y en medio de pésimas condiciones de salubridad. A los productos les eran borrados los sellos de uso restringido, alteradas las fechas de caducidad y lotes de fabricación para darles apariencia de artículos nuevos.
Con los cambios que lograban en las medicinas y sin importar que algunas estaban descompuestas, la organización las vendía a droguerías, instituciones de salud y distribuidores. Las entregas en Valle del Cauca eran a domicilio y, a través de empresas de encomiendas hacían envíos a diferentes ciudades del norte, centro y occidente del país, por lo que habría un número indeterminado de personas engañadas o afectadas por el consumo de tratamientos adulterados.
El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y ocho laboratorios farmacéuticos certificaron que los presuntos integrantes de esta estructura no tenían permisos ni certificaciones que les permitiera vender medicamentos.
Alias ‘el Faraón’. Foto: Fiscalía.
2018-12-12
El Gobernador fue enfático al señalar que muchos de los liberados ya están delinquiendo nuevamente