El jabón es el producto estrella para mantener nuestra piel limpia y bien cuidada, es por ello que debemos conocer los diferentes tipos de jabones naturales que existen y decidirnos por el que mejor se acomode a las necesidades de nuestro tipo de piel.
Hemos de tener en cuenta que incluso los jabones naturales pueden tener en su composición algún producto que puede causarnos molestias e irritaciones.
La función básica de los jabones naturales es mantener limpia la piel, eliminando las células muertas y los agentes externos que se adhieren a ella.
La mayoría de los jabones se hacen con grasa animal, ya que tienen una mayor duración y su precio es muy accesible. Sin embargo, presentan la desventaja de secar la piel y en ocasiones producir irritaciones y molestias.
Si bien es cierto que existen distintos tipos de pieles y que en algunas hay una mayor sequedad y otras una mayor cantidad de grasa y que para cada una de ellas el efecto recomendado es distinto, en el caso de los jabones neutros se minimiza la sobre exposición a estos efectos, y sobre todo el exceso de aroma, color, consistencia o espuma que dejan de lado la importancia primordial de sus propiedades terapéuticas en la acción diaria.
Para que la piel no sufra irritaciones ni molestias lo importante es que el jabón no sea muy alcalino, ni muy desengrasante, ni demasiado aromatizado (ya que puede ser nocivo para las personas con alergias), o que tenga agregados para reducir la sequedad de la piel. La ventaja en este caso la brindan los jabones naturales neutros, que tienen un pH similar al de la piel (entre 5 y 7)
De todas formas, se han diversificado los estilos de jabones naturales según la característica propia de cada piel y las necesidades que requiere. Sin embargo, sus diferentes tamaños o estilos no implican que unos sean más higiénicos que otros. El jabón está hecho a base de componentes como el potasio y el sodio que permiten estimular su efecto.
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