Foto: Cortesía
Minuto30.com-. Un profesor de informática argentino desarrolló, junto a un equipo internacional, una toalla femenina capaz de detectar enfermedades ginecológicas.
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Se trata del primer proyecto del mundo basado en el ciclo menstrual, y es una idea es de Gabriel Weinstein y su equipo que fue premiada por la Singularity University, el campus de innovación de la NASA.
La idea se basó en las 1.700 millones de mujeres que menstrúan en el mundo cada mes.
“Si no duele algo, nadie va al médico a sacarse sangre, entonces ¿por qué no aprovechar la que la mujer pierde cada mes para detectar enfermedades a tiempo?”, indicó el profesor argentino.
Junto a dos compañeros daneses, una búlgara, un polaco y una brasileña, el joven de 31 años desarrolló la toalla femenina que detecta enfermedades como la clamidia, el sida, la sífilis, la gonorrea y el virus del papiloma humano a través del análisis de la sangre menstrual.
“En esa escuela capacitan a futuros líderes en tecnología, para que luego podamos aplicar esta como un aporte positivo al mundo”, aseguró Weinstein, que fue el cuarto de su país en ser elegido para viajar a la institución estadounidense.
La Singularity University calificó de “innovador y de valor social” la iniciativa y, en 48 horas, el grupo de emprendedores desarrolló el primer proyecto que involucra a la menstruación.
El diseño de la nueva toalla es el mismo que el de la convencional, la diferencia es que agrega una última capa que contiene un chip, compuesto por un sensor que detecta la enfermedad, una batería y un transmisor de radio frecuencia, que envía la información al móvil.
“El sensor tiene cinco paneles y cada uno detecta una enfermedad distinta, entonces, si la hay, el biomarcador reacciona con un anticuerpo y genera un electrón, que dispara el envío de los datos sobre la infección”, explicó Weinstein.
Las innovadoras toallas no están a la venta, ni lo estarán en el corto plazo, como aseguró su co-creador.
La patente del proyecto es compartida por los seis emprendedores, quienes acordaron que cada uno podría implementarla en su propio país. “Es difícil trabajar en un mismo equipo desde cinco países distintos, así que algunos de mis compañeros también están analizando continuar con el proyecto localmente”, dijo el argentino, quien aseguró que, de salir a la venta, el producto no sería caro.
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