La Barca de Calderón

Desesperación ribereña.

Ante la arremetida del invierno, cunde el desespero entre los angustiados moradores de las zonas ribereñas de los principales ríos de la geografía nacional.

Los alcaldes del litoral norte de El Piñón, Remolino, Zapayán, Salamina, Sitio Nuevo, Pedraza y los de La Mojana, Guarandá, San Marcos, Majagual, Achí y San Benito Abad se dirigieron al presidente Santos para expresarle la creciente preocupación por la acción destructora que ha dejado la primera crecida del río Magdalena.

 

Los reclamos.

En su documento remitido a la Casa de Nariño, los burgomaestres (que despachan, por si acaso, en vestido de baño) deploran la tardía atención de los Gobiernos nacional y departamental, reflejada en la paquidérmica tramitación de las ayudas para los damnificados.

Reportan que también se sienten amenazados los habitantes de los municipios de Cerro San Antonio, Concordia, Pivijay, Ciénaga, Pueblo Viejo y sus respectivos corregimientos. En Bolívar, Sucre, Córdoba y Magdalena las inundaciones han arruinado y dado al traste con los cultivos de pan coger.

 

La tramitomanía.

Se quejan, además, de la desidia del Ministerio de Transporte y del Instituto Nacional de Vías, Invías, por la tardanza en viabilizar los proyectos para reconstruir carreteras y puentes. Los alcaldes le echan la culpa del paquidermismo estatal a la tramitología imperante en los escritorios de todas las dependencias oficiales del territorio cundiboyacense.

En La Mojana sucreña las víctimas de la crisis invernal dicen que hasta ahora no se ve obra alguna y se empiezan a advertir los primeros estragos de la nueva arremetida de los ríos Cauca y San Jorge.

 

El Cauca.

En el Valle, las carreteras son navegables porque el río Cauca se salió de madre. Los dieciséis mil millones de pesos que apropió el Gobierno nacional los tienen bien guardados, en caja, el vicepresidente Angelino Garzón y el gobernador Francisco Lourido, mientras el sistema vial valluno está en situación ruinosa y las carreteras terciarias se hallan desaparecidas por completo.

 

Centro del país.

Mientras tanto, Bogotá se aísla. Está interrumpido el paso por la vía a la costa Atlántica, por la destrucción de carretera a la altura de Guaduas. No hay paso, a la altura de Fresno, por la carretera Bogotá-Manizales, que une al centro del país con el eje cafetero. Colapsó también la banca a la altura de la llamada “Nariz del diablo”, en la carretera Bogotá-Girardot, en un trayecto de un kilómetro.

 

Otros trayectos.

En Antioquia, los derrumbes han ocasionado daños valorados en 800 mil millones de pesos, según estimativos del gobernador Luis Alfredo Ramos.

Llevan vida de parias, en Cúcuta, los desterrados de Gramalote, municipio de Norte de Santander al que se lo tragó la tierra.

El río Bogotá sigue siendo una amenaza constante en inmediaciones del municipio de Chía.

En fin, el país enfrenta su peor crisis y no aparecen los líderes que le pongan el pecho a la brisa, como si transitaran en bicicletas estáticas. El vagón de la infraestructura se descarriló. Y no hay maquinista capaz de sacarnos del atolladero.

2021-05-05

Publicado por:
Minuto30.com

Cinco muertos y 50 desplazados tras enfrentamientos en Yondó

¡Situación desesperante en Yondó! Cinco muertos y familias enteras huyendo de sus casas por los…

Medellín previene la tragedia: 90 mil ciudadanos se preparan ante amenazas climáticas

El DAGRD ha sensibilizado a 90.000 personas en Medellín sobre gestión del riesgo.

¡Fuera de las garras del crimen! Inicia formación de más de 2 mil jóvenes en el programa Parceros

Parceros 2026 de Medellín inició formación para 2.500 jóvenes en riesgo de delincuencia y explotación…

¡Sin cumplir los objetivos y con lágrimas en los ojos! Marcelo Gallardo toma decisión con respecto a River

Gallardo no ocultó su tristeza por no haber podido enderezar el rumbo futbolístico de River…