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Opinión

¡Ya pueden conducir!, ¿y?…

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Maria Alejandra Ramirez Jaraba

Maria Alejandra Ramirez Jaraba

El pasado 24 de junio el príncipe heredero Mohammad Bin Salman derogó la ley que prohibía conducir a las mujeres en Arabia Saudita. Esta decisión hace parte de las reformas del plan Visión 2030 para mejorar la economía de la nación musulmana y ha sido aplaudida por algunos medios occidentales, que ven en las reformas un camino hacia la modernización y liberalización del régimen patriarcal.

Aunque permitir a las mujeres conducir se muestra como un gran avance para la población femenina saudí, la verdad es que resulta una medida deficiente en comparación con las restricciones que siguen vigentes. Por ejemplo, el sistema de tutela que exige a las mujeres pedir permiso a un familiar masculino para viajar, estudiar o incluso trabajar se mantiene; en cuanto a la vestimenta, las mujeres deben cubrirse con una túnica larga (abaya) y usar la tradicional burka o hiyab; la interacción con hombres, que no sean familiares, está totalmente prohibida. La principal justificación para mantener estas limitaciones es la religión, pero como ha afirmado la columnista pakistaní, Rafia Zakaria, los académicos han demostrado como seis de los seis mil versículos que tiene el Corán han sido descontextualizados para someter a la mujer al mando de los hombres, cuando en realidad los textos sagrados promueven igualdad.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos como Human Rights Watch, ha advertido que el régimen ha silenciado a las mujeres que quieran protestar e incumplir las restricciones impuestas. Según datos de la misma organización, en mayo del presente año fueron arrestadas activistas que levantaron su voz de rechazo frente a la ley que les prohibía conducir. A pesar de que la restricción se eliminó, siguen tras las rejas y son acusadas de crear inestabilidad en la nación.

La autonomía y liderazgo de la mujer saudí no se conseguirá con la derogación de una simple medida, falta mucho por exigir para lograrlo. Sin embargo, cada vez será más difícil si la voz de quienes tienen la valentía de enfrentar al régimen es apagada, y lo será aún más si naciones externas continúan tildando al príncipe heredero de modernista y libertario, cuando en realidad las mujeres saudíes siguen afrontando represión.

@Majaraba

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