Renovación Urbana concertada y con enfoque en la vivienda social

Medellín no es misma que se había pensado ni planeado hace 50 años, y si miramos al pasado, reconoceríamos muy poco de lo que es la ciudad, tanto desde su arquitectura y obras civiles, así como de sus dinámicas sociales, culturales, económicas y artísticas.

La ciudad ha crecido, se ha transformado conforme pasan los años, pero este cambio avanza con más rapidez de lo que en ocasiones se logra planear, por eso tienen tanta importancia y relevancia los procesos de renovación urbana en la ciudad.

Pero empecemos por partes ¿Qué es un proceso de transformación urbana? En pocas palabras es un repensar del espacio, del uso del suelo y de las dinámicas que se generan. Esto por supuesto es un gran reto, ya que el arraigo a un determinado espacio y la resistencia al cambio, son factores humanos que no se pueden dejar de lado, ni se pueden obviar, ni mucho menos, dejar de incluir en la mezcla perfecta para tener éxito en los procesos de renovación urbana. Es decir, el cambio no solo se da con adobes, concreto y edificios, el cambio real está en las personas y su relación con el entorno, a través de una concepción diferente de la ciudad, o al menos de determinada delimitación geográfica.

Ahora bien, estos procesos no se pueden dar con miras a la realidad actual de la ciudad, sino que debe contemplar los posibles escenarios futuros, es decir, debemos planear los espacios de Medellín no para hoy, sino para los próximo 50, 60 o 100 años. Hay que tener visión, imaginación, asertividad, y principalmente capacidad de construir colectivamente.

Desde el Concejo de Medellín, he sido incisiva en dos factores cruciales: 1) en que estos procesos de renovación urbana sean consensuados con la comunidad para tener precisamente esa construcción colectiva, y 2) que se contemple siempre la viabilidad de la vivienda social (VIS y VIP) en suelos bien localizados de la ciudad.

Frente al primer factor, es menester decir que cuando la construcción es colectiva, se genera confianza y no se tiene una concepción solo desde el escritorio, sino desde la realidad. Sobre el segundo factor, hay que mencionar que la vivienda es una gran oportunidad para generar arraigo y apropiación del espacio, lo que lleva al eventual sentido de pertenencia, que tanta falta hace en algunas partes de Medellín, pero también hay que decir que debemos sacar del imaginario colectivo que la vivienda social es la que se construye en las laderas, lejos del cono urbano, para los pobres y en suelo que en muchas ocasiones no tiene un gran valor.

En nuestra ciudad debemos pensar en la vivienda social enclave de generar sentido de pertenencia, pero también con la convicción de que las viviendas VIS y VIP merecen y necesitan estar en lugares donde haya buena oferta institucional (institucionalidad estatal, comercio, educación, transporte, trabajo) y en suelos que le generen valor a las familias más necesitadas, así como a la ciudad y a los entornos en donde se van a llevar la intervención.

La renovación urbana es una gran oportunidad de cambiarle la cara a la ciudad en muchas zonas, barrios y comunas, pero si no lo hacemos de la manera adecuada y con responsabilidad, le estaremos quitando la oportunidad de repensarse de cara a los retos de hoy, de mañana y de los próximos cien años.

@LinaGarciaGanan

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