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Opinión

Recuperar el aire de la “Ciudad de la eterna primavera”

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juan guillermo cardona

juan guillermo cardona

La mala calidad del aire que respira Medellín es el más grave de los problemas ambientales que tiene la ciudad y es causa de claros índices de morbilidad y mortalidad. Estudios académicos nos han dejado claro que en Medellín estamos respirando el aire más malsano de todas las ciudades del país lo que se puede reafirmar a pesar de que la ciudad es la que mejor mide los contaminantes atmosféricos en el país y ser la urbe que mayor preocupación y gestión muestra por parte de la autoridad ambiental urbana.

Los diagnósticos son claros: el material particulado, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, el ozono y el ruido son los principales contaminantes del aire de una ciudad que crece aceleradamente en su parque automotor, en su movilidad, en la actividad constructiva, en desarrollo industrial. Las fuentes móviles causan el 80% de la contaminación y es entonces en el sector transporteril donde debe recaer toda acción por parte de las autoridades para combatir este flagelo que es como una espiral interminable de episodios de todo tipo.

Uno de los factores que más incide en esta problemática es la calidad de los combustibles. En 2006 por primera vez se hicieron los estudios que nos permitieron develar que en Medellín y los municipios del Valle de Aburrá se estaba consumiendo un diesel con 4.500 partes por millón de azufre (S), mientras que en Bogotá era sólo de 800 ppm, en África 500 ppm, menos del 20 ppm en Europa, y en Suecia 10 ppm. La Norma Europea (EURO 4) establece un máximo de 50 ppm.

Los concejales de Medellín Nicolás Albeiro Echeverri Alvarán (hoy parlamentario) y Fabio Humberto Rivera fueron los primeros dirigentes en llamar la atención sobre la problemática de la contaminación atmosférica como generadora de morbilidad y mortalidad e iniciaron las acciones que permitieran encontrar soluciones y mitigación de los impactos negativos de los combustibles que para aquel entonces contenían 4.500 ppm de azufre. Ante los oídos sordos de ECOPETROL organizaron una marcha multitudinaria por las principales calles de Medellín para exigirle a la petrolera un combustible más limpio. Los marchantes lo hicieron con “tapabocas” y camisetas alusivas. La presión ciudadana y de los concejales Echeverri y Rivera lograron que el Ministerio de Minas y Energía expidiera la Resolución 1180 de 2006 que obligaba, a partir de julio 2.010, a ECOPETROL y a los posibles importadores a reducir la presencia de azufre en la gasolina de mil a solo 300ppm y en el diesel corriente de 4500 ppm a solo 500ppm. Era insuficiente pero al fin y al cabo era un buen avance.

Desde entonces, la problemática sigue y ya se han presentado episodios críticos que han obligado a la declaratoria de emergencia. Se habla diariamente de medidas como “Pico y placa” operativos, mediciones, control a diagnosticentros y constructores, “Día sin Carro”, pactos por el aire y hasta se formuló un Plan Integral de Descontaminación Atmosférica que espera aprobación por parte de la Junta Metropolitana. Y la problemática sigue y sigue aunque sin los llamados episodios críticos de que habla la autoridad ambiental. El último de esos episodios fue en marzo-abril de 2016.

De la mala calidad de los combustibles, a nuestro juicio una de las principales causas de la contaminación atmosférica en Medellín, poco se habla. Se desconoce que toda gestión que se realice para limpiar el aire será siempre estéril sin que se mejore la calidad de los combustibles. De ahí que el Congresista Nicolás Albeiro Echeverri Alvarán ha insistido, insiste e insistirá para que ECOPETROL, el Ministerio de Minas y Energía y los importadores le entreguen a la ciudad ese combustible limpio de azufre, de benceno y de tolueno que reclama la ciudad y la salud pública como factor determinante para reducir los altos índices de morbilidad y mortalidad por enfermedades asociadas a la polución y al aire envenenado que está respirando la ciudad. Busca el congresista que por principio de precaución y mediante Ley se evite que las personas se enfermen o mueran de enfermedades pulmonares o de cáncer de pulmón y que la ciudad recupere uno de sus principales activos y atractivos que en el pasado fueron su aire y su ambiente primaveral, recordemos que nos llamaron “La ciudad de la eterna primavera”

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