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Manipulación y propaganda.

En la teoría de la comunicación la manipulación se opone a la argumentación y es una de las estructuras de razonamiento habituales si no únicas en ciertos tipos de discurso: en el político, periodístico, religioso, en la publicidad. En efecto, cuando se trata de las promesas, la argumentación es poco eficaz y la manipulación comunicativa forma bases de las estrategias muy convenientes.

Las manipulaciones lógico-lingüísticas consisten en la violación consciente de las leyes y reglas del razonamiento o, por el contrario, en la habilidad de su aplicación con el objetivo de la persuasión del interlocutor inexperto: violación del principio de razón suficiente cuando los argumentos y las pruebas son correctas pero insuficientes; el uso constante de todo tipo de falacias de causas insuficientes y de razones irrelevantes en las que las conclusiones salen de las causas y razones incorrectas, etc.

Los casos curiosos de la manipulación son los estudios dedicados a la propia manipulación. Prueba de esto es el artículo “Las estrategias y las tácticas de los Amos del Mundo para la manipulación de la opinión pública y de la sociedad”, escrito por el socialista francés Sylvain Timsit y publicado en su blog en 2002 en francés y en español simultáneamente. En poco tiempo muchos periódicos del mundo, sobre todo de izquierda, copiaron este artículo pero, de manera extraña, todos lo atribuyeron a Noam Chomsky quien no tenía nada que ver con la publicación.

Dejando de lado este error, el artículo hace creer al lector que solo los capitalistas utilizan la manipulación para convertir a los pobres en más pobres. Sin embargo, son base de cualquier discurso propagandístico y, como se sabe de la historia, precisamente los regímenes socialistoides han recurrido a ella a través del populismo para perpetuarse en el poder. Aunque, en 1998 el propio Noam Chomsky había publicado en coautoría con el economista Edward Herman el libro “Los guardianes de la libertad” en el que confirma que en realidad la propaganda no es propia de alguna ideología, tanto la izquierda como la derecha política utilizan el mismo modelo.

La propaganda y la manipulación son dos caras de la misma moneda. Es indudable el papel histórico primordial de la manipulación y coerción discursiva en general en los estados con regímenes totalitarios. En la Alemania nazi ni en la Unión Soviética (donde fueron creados, incluso, ministerios de propaganda) existía el discurso político en su concepción tradicional, como tampoco ha existido una prensa libre e independiente del estado. Su lugar fue ocupado por la propaganda política cuya importancia en una sociedad basada en el temor hacia el propio estado fue fundamental.

A diferencia de una propaganda constructiva que pretende transmitir las ideas políticas de un grupo político, religioso o económico particular con el fin de llegar al poder o ganar adeptos, la propaganda totalitaria juega un papel destructivo, se basa en la imposición estatal, sin lugar a las ideas contrarias (sin posibilidad de oposición), creando una figura del enemigo común para el estado y de esta manera creando una falsa idea de la unión de la población alrededor de esta idea.

Se puede comparar el uso de la manipulación en la propaganda constructiva y en la destructiva a través de los artículos de opinión en la prensa. En caso de Guatemala, por ejemplo, los grupos de opinión suelen estructurar sus mensajes utilizando ciertas estrategias de manipulación, no obstante, esta práctica periodística sí puede considerarse como propaganda constructiva por permitir al lector interesado comparar las dos versiones y, en caso de tener el lector la capacidad de razonamiento suficiente, sacar las conclusiones.

No así es el caso de la prensa cubana, controlada por completo por el estado a través de los órganos oficiales de propaganda cuyo objetivo es no admitir las ideas contrarias al régimen vigente en el país. El público-objeto de la manipulación a través de esta propaganda no tiene ningunas posibilidades de escoger las opiniones para compararlas y de esta manera se ha formado un estado totalitario con el pleno dominio no solo de la mente de la población sino también de su voluntad.

Los casos semejante son el venezolano y el ruso, donde aun existen propagandas contrarias a la oficial pero el estado, por dominar los medios de comunicación, dispone de las fuerzas propagandísticas suficientes para limitar el acceso de la población a la propaganda constructiva. Estos casos son representativos de un sistema cuyo único objetivo es el pleno control de la sociedad por medio del control de la conciencia de la gente, donde se impone una aparente verdad absoluta que legitima el poder total del estado o de un partido que ocupa el lugar del estado. @atoursinov



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