contador de visitas
Síguenos

Nubia Leonor Posada González

¿Los derechos fundamentales tienen fundamento?

Publicado

el

Nubia Leonor Posada Gonz%C3%A1lez Bio%C3%A9tica al instante

Hay sistemas de normas como los domésticos, empresariales, estatales y los transnacionales que conforman el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en los que existe un orden de referentes de lo justo, más o menos logrado, según la gradación en el modo de valorar lo que se considera bienes.

Pero ¿qué jerarquización de estos bienes podría se razonable? Hay unas características de la perfección que parece ser común a todos los seres: la necesaria para que sean y la que los hace diferenciables. De esto trata la Ontología, por lo que podría decirse que el mayor bien, sin el que no se dan los demás, es ontológico.

Hay seres que tienen perfecciones constituyentes con las que, al menos en parte de su existencia, son concientes de sí mismos y de otros, y pueden gestionar de modo responsablemente libre, en ciertos aspectos, su capacidad de hacerse mejores y de contribuir a que los demás también lo sean. De esto trata la Ética, por lo que podría decirse que el segundo mayor bien es hacerse mejor persona contribuyendo a que otros lo sean.

Los seres capaces de utilizar instrumentos hasta lograr fines intermedios respecto de la razón de ser de sí mismos, en el contexto de la propia existencia como totalidad, suelen reconocer esos medios como bienes técnicos.

Los seres que tienen cierto grado de perfección sensible, pueden sentir placer, que suele ser reconocido como un bien. El placer espiritual suele llamarse gozo.

Desde el punto de vista biológico, la razón de ser del placer es facilitar la supervivencia de un ser vivo que, si es muy desarrollado, puede disfrutarlo en ciertos usos de la vista, el tacto, gusto, olfato y oído. También puede sentir placer realizando ciertas acciones con órganos que no corresponden a una necesidad de supervivencia del individuo, sino de la especie, la de darse continuidad en el tiempo al causar la siguiente generación.

Si no existiera placer en la solución de las necesidades básicas de supervivencia y de continuidad de la especie, de animales con cerebro, las dispersiones respecto de la razón de ser y de las necesidades biológicas, podrían llevarlos a la muerte de los individuos e incluso a la extinción de las especies. Conocer esto reclama ser responsables con el modo de solucionar las necesidades elementales de supervivencia propia y de terceros, y de jerarquizar y gerenciar los impulsos y deseos personales.

Parece que, de los aproximadamente 14 600 000 años que tiene el universo de seres limitados compuestos de partes que se descomponen, y que por sí mismas no explican su origen, orden y razón de ser, hay evidencia de tecnología -presencia de instrumentos para hacer instrumentos- desde hace unos 150 000 años.

Esto significa que la gestión responsablemente libre de sí mismo, por ejemplo, con respecto al autocuidado, las relaciones con los demás, el placer y el uso del entorno, el trabajo, el juego, el arte, y otros bienes y fines intermedios, tiene un fundamento tan anterior como el inicio mismo del universo, ahí está la clave para entender el fundamento de los derechos humanos fundamentales, porque el cuerpo humano también obedece, sin poder dejar de hacerlo, a las leyes de la Física y la Química por las que parece regirse la totalidad del universo conocido, del que es parte.

Estas leyes se pueden conocer y usar, pero no contradecir: parece razonable que la dirección de la libertad sea la de la armonía con esas leyes, aunque no sea reducible a las mismas.
Aunque tiene que tener en cuenta la energía que ha evolucionado en sus manifestaciones, hasta la perfección que se observa en cada etapa del ciclo vital del cuerpo humano, el Derecho trata sobre las acciones libres: sin voluntad no hay culpa ni mérito y, por lo tanto, no hay sanción ni reconocimiento.

Cada vez se conoce más sobre las zonas del cerebro que se activan ante ciertos estímulos, las sustancias que intervienen en su funcionamiento y la forma como se relacionan con la libertad y el entorno físico.

En el ser humano cada acción se realiza con el concurso de los mismos elementos químicos que intervienen en la sinapsis, en la que, una neurona, al recibir información, libera el neurotransmisor Glutamato y receptores de la otra neurona expulsan iones Magnesio con lo que permiten la entrada de iones Calcio en ella, que desencadenan una cascada de reacciones que fortalecen la conexión entre estas neuronas. La libertad no tiene fórmula química, no se explica con solo partículas subatómicas. Una obra justa sucede con los mismos elementos de la tabla periódica, que una con la que se es injusto.

También se puede elegir libremene valorar más el placer que al ser que se lo proporciona o que a otros seres que valen más que el placer que pueden causar. O incluso hacerse daño mortal -suicidio y sobredosis por una adicción, entre otros-, o hacérselo a otros -eutanasia, aborto y otras formas de homcidio- por valorar más el bien del placer que el bien en que consisten uno mismo y otros seres humanos, de modo independiente a la fase de su ciclo vital en la que estén.

La libertad se expresa biológicamente cuando hay cierto desarrollo cerebral, pero del hecho de que es una realidad no reducible a Biología, se deduce que su existencia no es la del cerebro, sino que éste es ocasión de que la libertad pueda ser conocida y ejercida también durante la vida biológica.

La libertad no está constituida por partículas atómicas, por eso el cuerpo humano con el requerido desarrollo cerebral sano, es condición pero no suficiente, para hacerse mejor persona con las popias decisiones y acciones.

El fundamento más porfundo del Derecho, está en la perfección también constituyente del ser humano, que no consiste en partículas subatómicas, y, por lo tanto, es simple, no termina al carecer de partes, y forma con el cuerpo la unidad en que consiste cada miembro de la familia humana durante su ciclo vital completo.

La inteligencia es apertura a lo que tiene la perfección que hace posible que se pueda concluir “es” y que se diferencien los distintos grados de perfección de los seres. La voluntad tiende a elegir entre diferentes perfecciones y a autogestionarse hasta lograr la que se ha considerado mejor.

La afectividad es apertura a sí mismo y a otros en cuanto seres personales, reconociendo el bien en que consisten a tal punto, que la persona puede ejercer su libertad aplicándose de modo constante y creciente, con lo mejo de sí misma, a la procura del mayor bien o perfección de otro u otros seres humanos y, en función de esto, desarrollarse plenamente como persona humana. Se entiende por qué tener una familia suele reconocerse como un derecho fundamental.

En Derecho se juzga según las acciones, que se corresponden con las tendencias de algunas perfecciones con las que su propietario puede hacerse mejor persona y contribuir al desarrollo de otros y al cuidado del entorno.

¿Los derechos fundamentales tienen fundamento? Sí; en cuanto cuerpo vivo, los fundamentos son las leyes de la Física y la Química. En cuanto ralidad simple que constituye con un cuerpo de la especie Homo sapiens sapiens la unidad perfectísima en que consiste cada uno de todos los seres humanos reales, durante su ciclo vital completo, el fundamento de los derechos es lo que lleva a cada ser humano a su máxima perfección como realidad, que se evidencia en una tedencia que, al ser ejecutada, causa la mayor felicidad, incluso mientras se sufre en un cuerpo que se enferma y muere: “Haz el mayor bien que puedas”.

Enfermera, Master en Educación, Especialista en Bioética y PhD en Filosofía. Miembro activo de la Fundación Colombiana de Ética y Bioética FUCEB.
Publicidad