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La muerte del presidente

Nadie puede predecir el futuro. Aunque el Oráculo de Delfos mantuvo su “credibilidad” por mucho tiempo porque acertaba en ocasiones, el hombre aprendió a crear escenarios para reemplazar la simple predicción. No se trata ya de “adivinar” el futuro sino de contemplar los diferentes futuros probables y de plantearnos lo que tendríamos que hacer en cada caso.

Por Gustavo Coronel

En Venezuela sabemos que se han planificado unas elecciones presidenciales para Octubre 2012, aunque su celebración no es cien por ciento segura, porque depende de acontecimientos que aún están en el futuro. Sabemos que hay un candidato oficial, Hugo Chávez Frías y sabemos, también, que habrá un candidato presidencial de oposición, a ser seleccionado por votación popular en Febrero 2012.

Lo que no sabemos, al menos los venezolanos comunes y silvestres, es si el candidato oficial del régimen, Hugo Chávez Frías podrá competir en esas elecciones. Se podría argumentar que, de igual manera, nadie sabe si el candidato de oposición podrá competir, ya que cualquier cosa le puede suceder entre febrero y octubre del año próximo. Sin embargo, ninguno de los candidatos posibles de la oposición tiene cáncer, como si lo padece Hugo Chávez Frías. Eso le da al candidato oficial muchas más probabilidades de no llegar a Octubre 2012 en condiciones de enfrentar sus responsabilidades.

No se trata de desearle muerte a este candidato, como él asegura. Se trata de pesar las probabilidades de que llegue vivo y en buena salud a Octubre 2012, porque esto es vital para la nación venezolana. Si Hugo Chávez fuera un paracaidista jubilado, pocos venezolanos, excepto sus familiares y amigos, estuvieran preocupados por su salud. Pero como es presidente y planea la re-elección por cinco años más, su enfermedad es un asunto de interés nacional.

Lo que está ocurriendo hoy en día es que Hugo Chávez Frías actúa como si fuera a llegar vivo a Octubre 2012 y como si fuera a gobernar sin problemas de salud hasta 2017. A pesar de que parece estar claramente enfermo se mantiene en plena campaña electoral y ya está gastando miles de millones de dólares de la nación para asegurar su re-elección.

Creo que, así como el Presidente Hugo Chávez Frías se presenta ante el país como un ciudadano en plena posesión de su futuro y utiliza miles de millones de dólares de todos los venezolanos en promover su candidatura, de esta misma manera nosotros los venezolanos tenemos el derecho y el deber de considerar el escenario muy probable de que este caballero no pueda cumplir con las exigencias que le imponen su cargo actual y su candidatura presidencial.

Tenemos que plantearnos un escenario probable de la muerte del presidente. Y este escenario tiene dos vertientes: una, la del trágico desenlace per se, con todo lo que ello significa para la nación, incluyendo la posibilidad de una guerra civil alimentada por el odio y el narco-militarismo que el régimen ha sembrado durante todos estos años. Y otra, aún peor, la del inmenso fraude a la nación que esta candidatura representa, si es que el presidente Chávez sabe y ha sabido por algun tiempo que tiene sus días contados. Esta segunda variante es todavía más monstruosa porque significaría que el Presidente Chávez, en conocimiento de su precario estado de salud, engaña al país haciéndose pasar por sano y lo lleva al borde de la ruina y la anomia, como lo prueba el loco endeudamiento de los últimos meses y la manera caótica como se están manejando las finanzas del país.

Esta actitud del Presidente Chávez sería el equivalente del “después de mí el diluvio” de Luis XV o de la frase en el “Tragicorum Fragmenta Adespota” del teatro griego: “después de mi muerte mis asuntos no serán afectados”, o de la versión criolla: “el que venga atrás que arreé”. Si Chávez conoce su verdadero estado y no se lo ha transmitido honestamente al país está cometiendo un inmenso e imperdonable crímen contra la nación venezolana.

Y es que al menos cinco recientes y detallados testimonios parecen apoyar la probabilidad de su gravedad y de su muerte a corto plazo: uno, el del Dr. Salvador Navarrete, hoy exiliado; dos, el diagnóstico del ex-Ministro de Salud, Dr. Rafaél Orihuela, que circula por Internet; tres, el reportaje del Viernes 18-11-2011 en el Washington Post; cuatro, la historia publicada por la revista VEJA del Brasil y reproducida por www.lapatilla.com ; cinco, el artículo de Roger Noriega, ex-subsecretario de estado de USA para América Latina aparecido recientemente en la prensa estadounidense.

Frente a estos diagnósticos tan coincidentes, tan detallados y aparentemente bien fundamentados el venezolano tiene que preguntarse si el escenario de la inhabilitación permanente del Presidente Chávez no se ha convertido en el más probable. Por ello se impone exigirle al Presidente Chávez una honesta evaluación de su situación, aunque ya sabemos que eso tiene pocas posibilidades de ocurrir.

Venezuela está sentada sobre un barril de pólvora. Existen dos bloques de venezolanos irreconciliables a corto plazo, listos para irse a las manos. Es esto lo que Hugo Chávez desea que ocurra? No puedo decirlo porque no leo su mente. Solo puedo decir que esta es nuestra realidad actual.

Un intento del narco-militarismo de adueñarse completamente del país aprovechando la muerte de Chávez será razón suficiente para una guerra civil y hasta para una intervención extranjera. El reemplazo a última hora de Hugo Chávez como candidato presidencial por un ex-chofer del Metro de Caracas o por un miembro de la familia, igualmente inepto pero con menos carisma, sería visto como una burla inaceptable para venezolanos quienes ya están “hasta aquí” de los abusos de poder.

El escenario de la guerra civil se hace muy probable debido al misterio creado sobre la enfermedad del presidente.

En su laberinto Hugo Chávez tiene en sus manos el destino inmediato de la sociedad venezolana, ya sea un desenlace violento, derivado del engaño y la manipulación, o una transición organizada en caso de que el presidente-candidato lograse mostrar el sentido de responsabilidad que muestran muchos seres humanos al final.

No fue acaso nuestro héroe nacional, tan citado por los “revolucionarios”, quien dijo en Santa Marta: “Si mi muerte contribuye a que….”?

Este es un espacio de opinión que refleja exclusivamente el punto de vista de su autor. Para nada compromete el criterio editorial de Minuto30.com

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