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¿Explosión limpia?

La investigación del asesinato de Luis Carlos Galán ocurrido en agosto 18 de 1989 se desvió hasta el punto de que, aún hoy persisten dudas y se dan especulaciones sobre quienes en verdad fueron los autores intelectuales, a pesar de que hay ex-políticos implicados y encerrados. La verdad total nunca se ha conocido.

En este período de gobierno también asesinaron a Guillermo Cano el 17 de diciembre de 1986, Jaime Pardo Leal el 12 de octubre de 1987, Bernardo Jaramillo Ossa el 22 de marzo de 1990, Carlos Pizarro León-Gómez el 26 de abril de 1990. Estos se les atribuyen a las mafias del narcotráfico y a los paramilitares que ya existían según las crónicas de esas épocas. Parece ser que para todos los de este párrafo encontraron los autores intelectuales y materiales, pero la certeza real no la tenemos puesto que la confiabilidad en nuestros organismos de investigación y la impartición de justicia es muy escasa; atribuirle responsabilidades a no culpables ha sido costumbre.

Igual sucedió con el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado el 2 de noviembre de 1995, hecho que originó demasiadas conjeturas y muchas sospechas sobre individuos que aún hoy actúan en la política colombiana y se pasean libremente por escenarios nacionales e internacionales sin que hasta el momento se hayan determinado e individualizado, como dicen los agentes del ¿orden? a los perpetradores intelectuales del crimen.

Las investigaciones de los magnicidios inventaron culpables que después de muchos años salieron de prisión exonerados de los cargos falsamente imputados.

El sábado 17 de junio se presentó un atentado en un centro comercial de Bogotá en donde fallecieron lamentablemente tres mujeres. “Los enemigos de la paz” fueron, según el espurio, los primeros sospechosos y esa teoría la compró un prelado que la repitió como loro sin pensar; se le aunaron los narcoterroristas y alguno que otro comunicador malintencionado y enfermo de odio. Desde ese momento supimos los colombianos que en mucho tiempo no sabremos la verdad.

Extrañamente y según medicina legal los cuerpos de estas víctimas no tienen rastros de químicos o explosivos. Es un caso muy especial que una onda expansiva de una explosión no tenga partículas del material que originó la deflagración. Una explosión limpia e incontaminante, creo que debería ser materia de estudio por parte de todas las organizaciones forenses y terroristas pues eso de explotar una bomba matar 3 personas y no dejar rastros del explosivo en los cuerpos de los afectados es obra del gran Houdine (Ilusionista húngaro-estadounidense).

Ahora, en una época en donde la paranoia de la seguridad hace que en todas partes existan infinidad de cámaras de vídeo, nos salen con la técnica de los retratos hablados para supuestamente intentar identificar a unos sospechosos. Esas cámaras son ubicadas estratégicamente y de todos es sabido que quien quiere armar un artefacto explosivo buscará lugares en donde pueda hacerlo sin riesgo de interrupciones y sin cámaras que puedan grabarlo. En ningún baño de un establecimiento público hay cámaras y por ende es el mejor lugar para esta acción.

Pero sí hay sitios controlados por estas cámaras, son los accesos a esos baños precisamente por esas condiciones de vulnerabilidad que se origina con esos puntos ciegos de control. Ahora bien en todas esas horas de grabación que dicen tener (47) es imposible que no se tenga grabado el hecho anómalo de un hombre entrando al baño de mujeres. Quieren hacernos creer desde el inicio que fue un hombre. ¿Descartan de entrada a una mujer? Esos retratos son inconsistentes y los supuestos testigos no se ponen de acuerdo originando un gigantesco manto de dudas hacia la efectividad real de las investigaciones.

La incertidumbre es provocada intencionalmente y tiene como objetivo desviar la atención sobre lo que en principio parece cierto y así evitar el conocimiento sobre lo sucedido.

Los magnicidios mencionados fueron todos en gobiernos liberales, las investigaciones las iniciaron en esos gobiernos y el rumbo fue incierto en dos de ellas, aunque de las otras no hay certeza plena sobre sus resultados; el atentado del 17 de junio de 2017 ¿seguirá el mismo destino de los magnicidios de Galán y Gómez Hurtado? Por ahora parece que sí.

Postre: En los últimos 7 años las cortinas de humo han sido el pan nuestro de cada día. No creo que esta investigación nos lleve hacia los verdaderos culpables.

Este es un espacio de opinión que refleja exclusivamente el punto de vista de su autor. Para nada compromete el criterio editorial de Minuto30.com

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