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Carlos Mario Cortés Rincón

“Agua que no has de beber…”

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Carlos Mario Cortes Rincon Humanismo y Educacion tn

Recuerdo que un día en clase de posgrado uno de los profesores nos dijo que antes de la creación del universo el agua ya existía, razón suficiente para asegurar que dios no la creo, su basamento teórico fue el primer capítulo del génesis, versículo dos: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.

Debo admitir que en asuntos religiosos me declaro respetuoso de la libertad de cultos y creencias, de ahí que mí preocupación no está en quien la haya creado sino en el misterio que encierra tan preciado líquido, por ejemplo, nadie, absolutamente nadie, por más sabio e inteligente que sea puede crear agua, esta hace parte de un ciclo natural, así me lo enseñaron en la escuela.

La importancia del agua para la vida no necesita explicaciones, basta con decir que es el elemento más abundante del planeta tierra y, del cuerpo humano, tan simple como decir que todo líquido primero fue agua.

Poco a poco se nos ha ido advirtiendo sobre la futura escasez del agua y, como siempre, no prestamos atención al tema, nos parece algo irrelevante.

Recuerdo que hace casi tres años hubo titulares de prensa llamativos sobre la escasez del agua que nos hicieron estremecer, pero solo fueron eso, titulares y nada más, poco importó el tema, menos a un presidente arrogante que decidió abandonar el acuerdo de París sobre el cambio climático.

Decían los noticieros que Ciudad del Cabo, la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica, después de Johannesburgo, sería la primera mega-urbe del mundo que se quedaría sin agua a partir del 12 de abril de 2018, y que un poco más de cuatro millones de personas abrirían los grifos y se percatarían que no saldría ni una gota de agua para sobrevivir.

Adujo en su momento el gobierno a los habitantes de tan turística ciudad que deberían acudir a sitios autorizados para hacer fila y llenar sus recipientes de carros-tanques controlados por las autoridades locales.

Pensando acerca de tan delicado asunto pude concluir que la escasez del agua es algo más importante que la pandemia que amenaza nuestras vidas, ¿qué sería de los seres vivos sin agua?, ¿cómo y con qué reemplazarla? Cada día me convenzo más que los filósofos presocráticos o filósofos de la naturaleza tenían razón al destacar la importancia de los cuatro elementos básicos presentes en la naturaleza, agua, tierra, aire y fuego, elementos indispensables y que no pertenecían a nadie, están en la naturaleza y por ende pertenecen a todos.

Me inquieta saber que en un principio todo era de todos, pero no faltó el astuto, el avispado, el ventajoso que cercando grandes extensiones de tierra dijo: ¡esto es mío!, y los demás tontos le creyeron, fue entonces cuando en ese “estado de naturaleza”, en que vivía el hombre primitivo, empezó la tierra a tener dueños.

Con relación al agua, hoy la cobran, y bastante costosa, pero el argumento de las empresas públicas del acueducto es que ellos no cobran el agua sino su potabilización y el transporte por las tuberías que son de su propiedad. Nada raro que muy pronto, ante la desbordada contaminación, tengamos que pagar para  respirar, como lo hacen en algunas ciudades de países con altos índices de contaminación como Bangladesh, India y Pakistán, según informes de prensa basados en la Organización Mundial de la Salud (OMS) Nueva Delhi es la capital más contaminada, allí existen bares destinados a ofrecer aire puro, quince minutos de estancia en el bar cuestan 3.5 euros, convirtiendo el respirar en un lujo que solo pueden darse personas adineradas.

Ojalá no lleguemos a ese extremo y paremos la deforestación. ¡Tan raro!, nada era de nadie y todo resultó con dueños, hoy pagamos impuestos de rodamiento de los vehículos, dicen que las vías son públicas pero debemos pagar para usarlas, bueno, ya nos cobraran por caminar, esa es la idea de los gobiernos neoliberalistas, ponerle precio a todo.

Como resultado del maltrato al planeta tierra, el agua escasea y recuerdo que hace pocos días muchas fueron las caricaturas, los memes, acopados de burlas porque el agua iba a ser cotizada en la bolsa de valores, casi nadie le prestó atención a tan delicado asunto.

Sin pretender alarmar creo que se debe analizar más este problema, es por esto que traigo a colación, palabras más, palabras menos, lo que dijo un comunicado de las Naciones Unidas (ONU), “la cotización del agua en Wall Street podría hacer que un bien público esencial sea tratado como el oro y el petróleo, exponiéndola al mercado de la explotación financiera llegando a construir una burbuja especulativa”. ¿Llegará a ser más costosa que el oro? “Agua que no has de beber, déjala correr”.

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