Al oído del Nuevo Liberalismo: listas cerradas y renovación política

Por: Jorge Mejía Martínez

Dado que, por la demora en la divulgación por parte de la Corte Constitucional de la sustanciación de la sentencia que reconoció la personería jurídica, la campaña a congreso para el Nuevo Liberalismo, NL, arrancará tardíamente, es necesario soportar el peso de tal campaña en el nombre y la raigambre que representa la colectividad, más que en la acción individual de los candidatos al legislativo, mucho más si aún se carece, como es apenas lógico, de estructuras partidistas en los territorios, dado que la construcción organizativa apenas se inicia.

La fuerza del nacimiento del NL como una opción política con vocación de poder, dependerá de su capacidad de desmarcarse de los vicios y prácticas que han alimentado la alta des favorabilidad de los partidos, tales como el clientelismo, la politiquería, la compraventa de votos, el promeserismo y el énfasis en el personalismo más que en la colectividad partidista.

Uno de los factores que han contribuido a generar esa alta percepción negativa es el sistema electoral colombiano, en particular el tipo de listas puestas a consideración de los electores. Las listas abiertas se convirtieron en una batalla campal al interior de los partidos, que estimulan o justifican todo tipo de prácticas deplorables como el cambio de votos por plata o las alianzas non sanctas, con tal de asegurar una curul. El partido solo sirve para brindar un aval y luego este pasa a la trastienda. El elegido se siente más comprometido con su clientela ávida de prebendas, que, con el partido, su programa y su dirigencia.

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Se resiente la identidad, la unidad y la disciplina partidista. Y ello es mortal cuando la aspiración es competir en el campo electoral no solo con ideas, programas y nombres, sino fundamentalmente con ética e integridad.

De allí que el tema de si lista cerrada o abierta, trasciende la simple carpintería o ingeniería electoral.

Como planteó el PNUD, 2015, la financiación de las campañas tiene incidencia directa en temas fundamentales como la democratización del ejercicio de la política o la disciplina partidista. Si la financiación de las campañas depende de una tesorería central del partido, el incentivo claro de los políticos sería el de hacer todo lo que estuviera a su alcance para sobresalir como políticos valiosos para las causas del partido, de manera que puedan recibir suficientes recursos del partido para financiar sus campañas.

Por el contrario, cuando la financiación de las campañas depende de los esfuerzos individuales de los políticos, éstos se sienten más libres de actuar de acuerdo a sus intereses personales y los de sus electores o financiadores. Si bien el voto preferente ofrece más alternativas de representación, la lista cerrada puede generar incentivos para crear nexos de representación más programáticos y menos personalistas.

La calidad de la democracia colombiana está ligada con la financiación de las campañas. Las cifras exorbitantes que se requieren para financiar una campaña electoral fácilmente inducen a la recuperación de los recursos invertidos vía corrupción, además de que dicha financiación se convierte en una talanquera para renovar la dirigencia política responsable del status quo colombiano, que tanta pena nos produce, mientras restringe el derecho a ser elegidos tan solo a unos cuantos, en desmedro de las capacidades personales, profesionales, culturales y sociales de los candidatos. Las listas abiertas o de voto preferente han estimulado ese estado de cosas que un partido como el NL debe abanderar en su transformación.

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En el escenario actual en Colombia, las bondades de las listas cerradas no pueden ser objeto de consideración solamente por parte de los extremos políticos, el Centro democrático y el Pacto Histórico. El centro político transformador, comprometido y renovador, donde debe ubicarse el NL, debe asumir también tal esquema, ese es parte de su reto.

En conclusión, el tipo de lista de cara al congreso de la republica 2022 es la oportunidad para enviar un mensaje de innovación política y de decisión de luchar contra los vicios del sistema electoral que se traducen en un ejercicio de la democracia cada vez más pobre y maltrecha. Las listas cerradas, configuradas sin arbitrariedades, pueden ser una bocanada de oxígeno para un ambiente tan enrarecido como el que se respira en Colombia. es la posibilidad de un mensaje de esperanza.

No se puede olvidar que está plenamente demostrado, que tal como se hacen las campañas, se gobierna.

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