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Opinión

No estaticemos la pobreza

Por: Milla Romero Soto

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Milla Romero Soto ProVida

Colombia, al igual que otros países, enfrenta un gran desafío para responder ante la pandemia. Los esfuerzos del gobierno nacional han estado enfocados en la aplicación de políticas de salud que intentan controlar el contagio, la estrategia de vacunación, y al mismo tiempo, el establecimiento de escenarios necesarios para la reactivación bajo condiciones bioseguras para los colombianos.

El gobierno nacional también ha emprendido estrategias de reactivación económica que vigoricen los sectores productivos, acompañado de políticas sociales como el ingreso solidario, la devolución del IVA, los giros extra de familias en acción, Adulto Mayor y Jóvenes en Acción, el PAEF y otros programas sociales necesarios para brindar soporte a los hogares ante la crisis. Pero hay una reflexión necesaria sobre el futuro de dichas ayudas sociales; porque está claro que, para sostener en el tiempo estos subsidios, el país necesita de un soporte fiscal que inevitablemente impactará los recursos con que cuenta la Nación y el bolsillo de los contribuyentes.

En Colombia la inversión en subsidios como los mencionados, supera los $21.5 billones de pesos. En su mayoría los subsidios son Transferencias Monetarias, algunas condicionadas y otras no. Y el PAEF, que nace con el objetivo de proteger el Empleo formal.

Ahora bien, debemos ser conscientes que los subsidios no van a reemplazar el trabajo, ni a reactivar la economía de nuestro país y que los esfuerzos también deberían estar concentrados en la estimulación de la economía a través de la generación de empresas y, por tanto, la generación de empleo y oportunidades, por eso, hay que evaluar seriamente tres propuestas de cara al actual panorama fiscal del país. La primera propuesta enfocada a imprimirles eficiencia a los subsidios actuales; la segunda, dirigida a crear un Programa Público de Empleo; y la tercera, una lucha frontal contra la corrupción.

Si bien es cierto, la asistencia social es necesaria en este momento aún de la pandemia, extenderla en el tiempo sería insostenible; además, sería un error convertir las ayudas sociales en prácticas asistencialistas, propias de gobiernos como el vecino. No se trata con esto de impedir responder ante necesidades concretas, sino acompañar estos procesos con una inversión que fortalezca las soluciones a largo plazo, de modo que no se promueva la estatización de la pobreza. Dicha inversión debería estar enfocada en creación de empleo directo, capacitación, promoción del emprendimiento, fortalecimiento empresarial, capital para la creación de empresas y apoyo en inversión tecnológica.

Por otra parte, la creación de un Programa Público de empleo, ha sido una solución eficaz en otras naciones para estabilizar las cifras de desempleo, capacitar y promover la ganancia de habilidades laborales que les permitan a los trabajadores obtener experiencia que les puede exigir el sector privado y dignificar sus labores. Esta estrategia en conjunto con otros programas, ayudará a fortalecer la productividad y generar empleo de calidad.

Finalmente, en la lucha frontal contra la corrupción, lo que ha demostrado más efectividad es elevar los castigos, sobre eso presentamos esta semana un Proyecto de Acto Legislativo que pretende aumentar el castigo para los corruptos con penas de hasta cadena perpetua.

Es momento de reflexión, pero también de acción y proposición.

@millaromerosoto

 


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