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Los católicos brasileños se las ingenian para expresar su fe en plena pandemia

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Muchos sacerdotes y fieles de Brasil, el país con el mayor número de católicos en el mundo, se las ingeniaron este Viernes Santo para expresar su fe en medio de las restricciones impuestas en muchas ciudades debido a la pandemia del COVID-19.

La internet y las redes sociales fueron las herramientas de las que más se valieron los religiosos para mantener sus tradiciones frente a las cuarentenas y otro tipo de medidas que han sido impuestas en decenas de estados y municipios para impedir el contacto entre las personas e intentar frenar al coronavirus.

En el interior del estado de Sao Paulo, uno de los más afectados por la pandemia, el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, mayor templo mariano de América Latina y construido en honor a la Patrona de Brasil, permaneció este viernes prácticamente vacío.

Una tradicional escenificación del viacrucis que el año pasado reunió a unos 200.000 fieles fue cambiada por una sucesión de misas virtuales, al igual que ocurrió en todo Brasil, un país de 210 millones de habitantes, que en un 64 % se dicen católicos.

En el morro da Capelinha, situado en los alrededores de Brasilia y donde también cada año se realizan tradicionales y multitudinarias ceremonias, este Viernes Santo unas pocas personas se concentraron en los alrededores de una pequeña capilla, pese a que la Policía fue desplegada para impedir aglomeraciones.

Una de los que se acercó fue Marcelo Augusto Ramos, un actor que debía interpretar a Jesús en las ceremonias, acudió con una larga túnica blanca y explicó a Efe que el coronavirus interrumpió por primera vez una tradición que ya tiene 47 años.

Arrodillado lejos de la capilla, Mauro Silva, de 44 años, también lamentó el no poder llegar «a la casa de Dios para pagar promesas», pero dijo comprender las restricciones que impone la pandemia. «Cada uno hace lo que puede, de lejos o de cerca», dijo a Efe.

En el interior del estado de Pernambuco, en la empobrecida región del noreste, un sacerdote hizo una «procesión solitaria» a bordo de un barco por el río San Francisco, recorrió varios kilómetros y fue dando la bendición a los pueblos situados en la orilla, en una ceremonia que transmitió en directo por las redes sociales.

«Esto tiene un valor espiritual en este momento, porque nos hace contemplar y percibir que la acción de Dios siempre está, incluso en aquellas horas en que algunos pueden creer que no está», declaró a periodistas el sacerdote Carlos Junior, después de desembarcar en un muelle de la ciudad de Petrolina.

El primer caso de la pandemia se registró en Brasil el pasado 26 de febrero y fue también el primero de América Latina, una región en la que el gigante suramericano continúa como el más afectado.

Según los datos oficiales, hasta hoy se han registrado en Brasil 941 muertes y 17.857 contagios por el COVID-19, cuyo pico se espera para principios de mayo.

EFE

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