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75 dólares para sobrevivir al «castigo divino» del coronavirus en Pakistán

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Razia Bibi ya era pobre, con un trabajo de limpiadora con un mísero salario, pero el «castigo divino» de la crisis del coronavirus ha hecho desaparecer su medio de vida. Ahora, esta paquistaní con seis hijos tratará de sobrevivir con los 75 dólares que el Gobierno está distribuyendo a 12 millones de familias.

Desde que comenzó el confinamiento en el país asiático el 23 de marzo, Razia no ha vuelto a trabajar en las casas en las que limpiaba en Islamabad, mientras que su marido, jornalero, está desempleado.

«La situación en mi casa es peor de lo que te podría decir. No tenemos nada», dice a Efe la mujer, de 48 años y que explica que su marido, incluso cuando tiene empleo, no se preocupa demasiado por su familia.

«Este dinero (la ayuda del Gobierno) me ayudará a pagar el alquiler de 6.000 rupias (unos 37 dólares)», indica.

Razia, como tantos otros paquistaníes, está convencida de que el coronavirus, que hasta ahora ha causado más de 11.150 contagios y 237 muertos en Pakistán, «es un castigo de Dios por los pecados» cometidos.

«Si estuviésemos siguiendo el camino de Dios, esto no habría ocurrido», aseguró.

MAYORES AYUDAS SOCIALES DEL PAIS

Las ayudas, sin embargo, son terrenales, organizadas por el Gobierno del primer ministro, Imran Khan, que decidió distribuir 144.000 millones de rupias (unos 900 millones de dólares) a 12 millones de familias pobres del país, para ayudarles a superar la falta de empleo causada por el confinamiento.

Las personas que quieren acceder a esas ayudas deben enviar un mensaje de texto a un número del Gobierno, que les indica los pasos a seguir y el centro al que deben acudir.

En el caso de Bibi, le indicaron que se dirigiese al Centro Modelo de Islamabad de G-10/4, donde ahora espera con otras 150 personas.

El proceso comenzó el 15 de abril y desde entonces en este centro, uno de los 22 de la capital, han distribuido las ayudas a 718 familias, explicó a Efe Mohamed Dabeer, funcionario del Gobierno capitalino a cargo de las ayudas en el instituto.

En todo el país, 4,7 millones de familias han recibido ya los 75 dólares, informó en su cuenta de Twitter Sania Nishtar, consejera de reducción de pobreza y asistencia social del primer ministro, que calificó este programa como el mayor de ayudas sociales en la historia del país.

Mujeres a la izquierda y hombres a la derecha esperan su turno para ser atendidos en el centro de Razia. El procedimiento comienza con el limpiado de las manos con jabón, sigue con la muestra del documento de identidad y termina con la huella dactilar, que indica si la persona tiene derecho a la ayuda o si debe ir a otro centro.

Si todo está en orden, reciben el dinero en metálico en el acto.

DESESPERACION

La situación de muchos de los que esperan es desesperada.

«Sabes cuando alguien se está ahogando y hace sus últimos esfuerzos para nadar. Estamos así ahora. Si no conseguimos ayuda, nos ahogaremos. Esta cantidad (los 75 dólares) nos ayudará a nadar en estas difíciles aguas», dice a Efe Gulzar Bibi, asistenta de casas y madre de seis hijos a sus 40 años.

ENFADO DE DIOS

Al igual que Razia, muchos de los presentes creen que el coronavirus es un castigo divino, caído sobre el planeta por no seguir sus enseñanzas.

«El coronavirus existe porque Dios está enfadado con nosotros. La gente ha olvidado a Dios. Todo el mundo adora al dinero en vez de a Dios»; afirma Rafia Shabir, de 40 años mientras espera que le den los 75 dólares.

Mohamed Iqbal, barbero callejero, va aún más lejos.

«El virus es el Ejército de Dios, enviado para castigar a aquellos que cometen injusticias contra otros. Las grandes potencias como Estados Unidos, China, Rusia, están aplastando a los pequeños países, especialmente a los musulmanes. Ahora Dios les está enseñando una lección. Puedes ver cómo nos afecta menos a nosotros y a otros países musulmanes», dice con total convencimiento.

EFE

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