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Opinión

El paraíso checheno

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Maria Alejandra Ramirez Jaraba

Maria Alejandra Ramirez Jaraba

Chechenia es una de las ocho entidades federadas que hacen parte del distrito federal del cáucaso norte. Su población es mayoritariamente musulmana, su economía se nutre principalmente de la agricultura, el comercio, y de los yacimientos de hidrocarburos.

La república caucásica prácticamente ha renacido de las cenizas tras dos guerras. Hoy es común encontrar rascacielos, hoteles cinco estrellas y hasta un distrito comercial en su capital, Grozni, la cual se ha convertido en un atractivo para el turismo y la inversión.

Cualquier persona que desee buscar imagenes de Chechenia, creerá que es un verdadero paraíso, pero como dice un famoso refrán:“No todo lo que brilla es oro”. El gobierno checheno liderado por Ramzán Kadírov se caracteriza por ser un régimen represivo y fiel a las leyes islámicas. Numerosos medios de comunicación occidentales y reportes de Human Rights Watch han manifestado su preocupación frente a la posible violación de derechos humanos en ese territorio. Los homexuales han denunciado que son perseguidos, capturados en prisiones secretas, torturados y algunos han sido asesinados. Kadírov, a través de comunicaciones oficiales, ha negado dichas acusaciones pues afirma que en su territorio no hay personas con esta condición.

Los críticos del régimen de Kadírov e investigadores de los derechos humanos también han sido víctimas de persecución. Amnistía Internacional, reveló que Oyub Titiev funcionario de la oficina del centro de derechos humanos Memorial en Grozni, fue capturado supuestamente por poseer marihuana. Actualmente se encuentra tras la rejas en una cárcel chechena, esperando a ser judicializado (silenciado). Otra de las investigadoras, Natalya Estemirova, fue asesinada en 2009 al igual que la periodista rusa Anna Politkovskaya, reconocida por ser crítica de Kadírov, asesinada en 2006.

Por otro lado, el machismo y la represión es evidente en las actividades cotidianas, las mujeres e hijas mayores no pueden cenar con los hombres; no pueden salir del país sino están casadas; deben obedecer a sus esposos o padres; seguir las leyes del Corán; y por supuesto no criticar al régimen. La libertad como la conocemos en occidente, no existe en Chechenia. Probablemente de estar en ese territorio, sería judicializada por este escrito. Sin embargo, el paraíso checheno sigue siendo predilecto para la inversión y sobretodo para los dirigentes de países musulmanes con los que se mantiene una fuerte relación.

Chechenia, en lo personal, no es ningún paraíso. Tras los grandes y lujosos edificios se esconde la verdad, un gobierno represivo, machista, homofóbico y radical.

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