Citan a 20 oficiales de la cárcel en la que murió Epstein para reconstruir lo que pasó el día de su suicidio

Jeffrey Epstein

Un total de 20 oficiales de la prisión en la que se suicidó el magnate acusado de tráfico sexual de menores Jeffrey Epstein recibieron citaciones judiciales la pasada semana en relación a las investigaciones sobre su muerte, informó CNN.

El medio, que cita “fuentes conocedoras del asunto”, señala que los investigadores están intentando recrear exactamente qué pasó la noche en la que falleció Epstein, que se quitó la vida el pasado 10 de agosto en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York tras haberlo intentado tres semanas antes.

El multimillonario, acusado de tráfico sexual de menores y supuestamente vinculado con figuras destacadas de la elite financiera y política, debía estar bajo vigilancia por parte de los guardas de la prisión, que tenían el deber de visitar su celda cada 30 minutos y que sin embargo falsificaron el registro de actividad.

Además, tras el primer intento, se le adjudicó vigilancia especial para evitar que se suicidara, pero le fue retirada 12 días antes de su muerte por ahorcamiento.

Por eso, los investigadores quieren hablar con los encargados de la prisión aquella noche para tratar de establecer los detalles de las rondas de vigilancia que no fueron efectuadas por dos guardas durante al menos 3 horas.

La fuente de la CNN apunta además que podrían entregarse citaciones judiciales a más empleados del centro penitenciario en un esfuerzo por ampliar la investigación sobre la muerte de Epstein, quien se ha sabido recientemente que firmó su testamento dos días antes de fallecer.

Poco más de una semana después de la muerte del multimillonario, de 66 años, el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, anunció cambios en la jefatura de la Oficina Federal de Prisiones tras admitir que las irregularidades en el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan eran “profundamente preocupantes”.

Días después de la muerte de Epstein, la directora de la cárcel donde estaba recluido, Shirley Skipper-Scott, fue apartada del cargo y dos empleados del centro fueron puestos en “baja administrativa”.