Correr… Más que una pasión

septiembre 19
2013

.- El deporte siempre se ha dicho que es una necesida del cuerpo, pero lo que pocos hacen público es lo doloroso que puede llegar a ser. En esta columna podrás leer el testimonio de Juan Pablo Alvarez M. y cómo encontró el placer de correr luego del martirio de recorrer un trayecto maratónico.

Juan Pablo Alvarez M. Correr... Más que una pasión

Juan Pablo Alvarez M.

Abro los ojos….miro el reloj….5 am….hora de levantarse….después de una corta noche, se llegó el día….estoy a sólo 42 kilómetros de mi tercera maratón….meses de entrenamiento y cientos de kilómetros para afrontar una carrera de un poco más de 4 horas. Es fácil decir 42 kilómetros, pero que duro es correrlos!…es algo que pocas personas hemos sentido, una contrariedad que nos hace decir que es lo mejor del mundo y a la vez, lo más duro.

La ansiedad brota por mis poros, sólo me imagino el momento en que estaré cruzando la meta con una sonrisa de satisfacción estampada. Me visto, desayuno y ultimo detalles…bloqueador, cinturón de hidratación, ipod, gps…estoy listo…armado hasta los dientes. Llego al sitio de donde sale la carrera y me encuentro con mis amigos. Charlamos para disipar la ansiedad, nos reímos, hacemos un leve calentamiento y listo….llegó la hora.

Nos situamos todos juntos en la meta y miramos el enjambre de corredores de los 21 K, mientras nosotros somos unos cuantos. Se escucha el disparo de salida y…nos fuimos…Los primeros kilómetros son de charla, relajados y disfrutando el paisaje…gordos, flacos, jóvenes, viejos…al cabo de 2 km pierdo de vista a mis amigos y me concentro en la carrera, llevando un paso promedio y tratando de guardar energías para los últimos 12 kilómetros.

Voy pasando corredores y dejando atrás el tumulto…tomo un sorbo de agua y trato de aligerar un poco el paso para estar un poco más sólo, veo a mi alrededor una que otra persona que se ve que ya corrido alguna maratón antes y sabe a lo que nos estamos enfrentando. Las cuadras pasan rápidamente y trato de mentalizarme de que cada vez falta mucho menos.

Solo se escucha el sonido de las pisadas y alguna que otra persona animándonos. Al cabo de unos 30 minutos miro el reloj y veo que llevo un buen ritmo y empiezo a hacer cálculos y veo que a ese paso, puedo lograr fácilmente el tiempo que deseo. A la altura de la Universidad de Antioquia el recorrido se cruza con los que van unos kilómetros adelante y algunos ya se ven un poco cansados.

Sigo mi ritmo y empiezo a buscar a alguien que tenga más o menos mi mismo paso…lo encuentro y me pego a él como una estampilla…pasan los 7…8…10…12 km y seguimos manteniéndonos juntos cruzando algunas palabras y hasta contando algunos chistes….cruzamos la Avenida Oriental y empieza la subida de San Diego hasta Sabaneta…empieza lo duro…cerca de 15 kilómetros muy quebrados que son los que demostrarán que tan bien entrenados estamos.

Al cabo de uno kilómetros más y cerca del 18, la carrera se divide y dejamos al lado el enjambre naranja para ver solo camisetas verde limón…las calles se hacen más libres y veo sólo unos cuantos corredores adelante y atrás, ahora sí, empezó la maratón!. El recorrido se hace más agradable al cruzar por el Poblado, mucha más vegetación y más gente en las calles…gente que al contrario de lo que uno creyera, no emiten sonido alguno y antes parecen preguntarse con sus miradas detrás de que están corriendo?….km 25…empieza a sentirse el recorrido en las piernas

Cada km es un poco más duro, pero ya falta menos…empiezo a ver corredores que no se sienten muy bien, algunos paran unos instantes, otros abandonan la carrera y otros continúan su paso entre quejidos…la Avenida las Vegas hasta Sabaneta se hace eterna y aún falta el regreso sobre la Regional…sigo viendo personas en mal estado y algunos hasta vomitando, pero yo continuo mi paso, un poco agotado pero aún con energías para aguantar los últimos 12 kilómetros…la pared!!!…los kilómetros cada vez se hacen más largos y el paso un poco más lento…delante de mi, sólo 4 ó 5 corredores y atrás…unas cuantas camisetas de color verde tratando de seguir mi paso…

Km 33…ya la hidratación es algo deficiente y es cada vez menos común, afortunadamente, en mi cinturón aún me queda una botellita llena de agua y un poco más de 1/4 de gel que será suficiente para los últimos kilómetros…tomamos de nuevo la Avenida las Vegas para enfrentarnos con el Puente del Exito…la primera pesadilla para algunos, pero al contrario de lo que creí, lo pasé facilmente y continué mi rumbo hacia la meta…ya sólo me quedaban 9 km…cerca de 50 minutos…

Km 35…veo una cara conocida que me alienta a seguir y acelero un poco el paso por unos cuantos metros…la camisa empapada a más no poder…los músculos tensionados…cada roce en el cuerpo va quemando la piel…un poco de sangre empieza a deslizarse por la camiseta…pero bueno, sólo queda pensar que el dolor es momentáneo…sigo avanzando por esa larga recta y pasando la glorieta de Monterrey, veo una sonrisa conocida, una sonrisa suficiente para impulsarme a correr los últimos 3 km…unos metros adelante, me uno al paso de otro corredor rumbo hacia la meta…ya cada km es una maratón…todo duele y todo molesta…la típica frase de “ánimo, ya falta poco”, ya no hace tanta gracia…

Ultimo punto hidratación…tomo dos bolsitas de agua, un sorbo y me las echo en todo mi cuerpo…ufff…lo mejor del mundo!!…tomamos la Avenida Regional para recorrer los últimos metros…finalmente, la multitud ausente durante casi todo el recorrido, aparece dando ánimos y es allí cuando se refleja en mi cara una sonrisa de satisfacción…la piel se eriza, las pulsaciones al máximo y saco las pocas fuerzas que me quedan para cruzar la meta…por fin veo la recta final y el cronómetro marcado más de 4 horas y 30 minutos…los últimos pasos se hacen a toda velocidad, pero curiosamente se sienten en cámara lenta…un paso, dos pasos, tres pasos y llegué…paro lentamente y ahí es donde me doy cuenta de lo satisfactorio que es correr…

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